Relato basado en la sentencia de primera instancia dictada por el Juez Gonzalo Garay Burnás, confirmada por la Corte Suprema en 2007.

Caso Carlos Roberto Montecinos Urra y José Lorenzo Cofré Obadilla

El día 27 de Septiembre de 1973, Carlos Roberto Montecinos Urra, 44 años de edad, militante del Partido Comunista, quien aconsejado por el alcalde de la época, Fernando May Colvin y dado que estaba siendo requerido, fue a entregarse voluntariamente al Regimiento de Infantería de Montaña N°9 de Chillán. Desde allí, fue puesto en libertad para ser detenido más tarde por Carabineros de la Tenencia de Coihueco y luego trasladado a dicha unidad policial, lugar del que desapareció. Se ignora hasta la fecha cual fue efectivamente su destino. A la fecha de los sucesos estaba a cargo de la mencionada unidad el Teniente de Carabineros, Luis Fernando Romo Morales quien, según el testimonio de testigos, habría arrojado el cuerpo de la víctima a las aguas del río Niblinto.

La segunda víctima, José Lorenzo Cofré Obadilla, 42 años, era chofer mecánico del asentamiento Montaña Bustamante. Según testimonios, el 28 de septiembre fue detenido por carabineros de Coihueco. Su tractor permaneció por varios días frente a ese recinto, no obstante, su arresto fue negado. Posteriormente, el citado vehículo fue despeñado en el río Niblinto. En testimonios recibidos por la Comisión, se ha señalado que habría sido muerto en el cuartel de Carabineros de Coihueco y su cuerpo arrojado al río Niblinto, cerca de Minas del Prado. En definitiva, los elementos de juicio permitieron establecer que Cofré Obadilla llegó detenido a la Tenencia de Coihueco, lugar desde donde desapareció ignorándose hasta la fecha cuál fue efectivamente su destino.

En esta causa hubo dos acusados; el primero, como autor de secuestro, Luis Fernando Romo Morales, Teniente de Carabineros. El segundo, un civil, también como autor de secuestro, José Manuel Quintana González.

En relación con el acusado Teniente Luis Romo Morales, el tribunal no señala de manera explícita en qué consistió su participación en el hecho. Sin embargo, de la información contenida en la sentencia es posible señalar que, ostentando dicho cargo, no podía menos que conocer lo ocurrido en su jurisdicción, siendo responsable de cualquier exceso de poder que se cometiera por subordinados en el ejercicio de sus funciones. Del mismo modo, y en relación al segundo, José Quintana González, tampoco se señala de manera explícita en qué consistió su participación en el hecho, sin embargo, de la información contenida en la sentencia es posible señalar que el civil Quintana González participó, junto al Teniente Luis Romo y otros civiles en los actos que tenían por objeto deshacerse del cuerpo de José Cofré Obadilla, prestando colaboración, además, junto a otros sujetos para desbarrancar un tractor de propiedad de la víctima a las aguas del río Niblinto, según relatan testigos.

En relación al secuestro calificado de Carlos Montecinos Urra, el tribunal pudo acreditar los hechos descritos en base a elementos de prueba como las compulsas [copias] del Recurso de Amparo interpuesto por la esposa de la víctima, Adelaida Inzunza Yañez, en favor de su cónyuge Carlos, quien desapareció después de haberse presentado voluntariamente en el Regimiento de Chillán, el 27 de septiembre de 1973, desconociéndose hasta hoy su paradero. Dicho Recurso de Amparo constituye una referencia a la causa judicial previa sobre los hechos. Sin embargo, la sentencia no identifica el rol o tribunal que estuvo en conocimiento de dicho recurso.

También constituyen elemento de prueba las Declaraciones de Fernando May Colvin, ex alcalde de Coihueco, quien afirma haber conocido a la víctima quien tenía militancia comunista. Refiere que, Montecinos era buscado por las autoridades y él mismo le aconsejó entregarse, ayuda que concretó dejando a la víctima en el Regimiento de Chillán, lugar desde el cual fue posteriormente trasladado hasta la Tenencia de Coihueco. Afirma que “se enteró, por dichos del acusado Romo, que Carlos Montecinos falleció en un calabozo de la Tenencia de Coihueco junto a otras personas, y que su cuerpo fue lanzado a las aguas del Río Niblinto”.

Otro elemento de prueba son las Declaraciones de Carlos Villanueva Pino, quien afirma haber conocido a la víctima, Carlos Montecinos, por su afiliación política y reconoce haber ayudado a Carabineros en operativos de búsqueda de la víctima conduciendo un Jeep marca Bronco de propiedad de la Municipalidad de Coihueco. No obstante, afirma no haber tenido éxito en dichas búsquedas mientras él participó, no sabiendo posteriormente nada más de Carlos Montecinos.

Del mismo modo, fueron consideradas elementos de prueba las Declaraciones de Carlos Muñoz Norambuena y Manuel Sáez Fuenzalida, por aquella época todos funcionarios de la Tenencia de Coihueco y al mando del Teniente Romo. Dichos testigos afirman haber conocido a Carlos Montecinos y confirman que éste se fue a entregar al Regimiento en compañía del alcalde de entonces, Fernando May, pues era intensamente buscado por las autoridades debido a su afiliación política.

Las Declaraciones del capellán José Luis Ysern y el párroco Benjamín Miranda Iribarra, de la comuna de Coihueco, durante septiembre de 1973. Ambos religiosos afirman que el ex alcalde Fernando May les contó sobre su intervención para que Carlos Montecinos se entregara a las autoridades en el Regimiento de Chillán. Resultan relevantes también aquí para establecer lo sucedido los Dichos de otros detenidos en el Regimiento de Chillán; a saber, José Riquelme Ortega, Juan de la Cruz García, José López Palma, entre otros, quienes permanecieron detenidos en el mismo tiempo que estuvo la víctima. Afirman éstos que “por rumores que corrían en esos tiempos dicen haber escuchado que a Carlos Montecinos le dieron muerte en la Tenencia de Coihueco”, pero aclaran no haber presenciado dicha ejecución.

En relación a la participación del acusado, Teniente Fernando Romo, fueron también importantes los Dichos del entonces Carabinero, Reinaldo Humberto Pérez Reveco, quien señala que en septiembre de 1973 trabajaba en la Tenencia de Coihueco, a cargo del Teniente Romo. Agrega haber conocido a Carlos Montecinos en su rol de dirigente político y que no había orden judicial para detener e interrogar a Montecinos, siendo iniciativa exclusiva del teniente Romo su detención para interrogarlo. Por último, se consideró un Acta de la diligencia de excavación realizada en el inmueble ubicado en O’Higgins 559 de Coihueco, con asistencia del Servicio Médico Legal, en la que se deja constancia que en el lugar no hay demostraciones de excavaciones anteriores.

En relación al secuestro calificado de José Cofré Obadilla, en tanto, el tribunal consideró elemento de prueba la fotocopia de la parte pertinente del Informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, el cual señala que el 28 de septiembre fue detenido por carabineros de Coihueco, José Lorenzo Cofré Obadilla, 42 años, chofer mecánico del asentamiento Montaña Bustamante cuando concurrió a la unidad mencionada. Consta en dicho Informe que su tractor permaneció por varios días frente a ese recinto, no obstante, su arresto fue negado. Posteriormente, el vehículo fue despeñado en el río Niblinto. En testimonios recibidos por la Comisión, se ha señalado que habría sido muerto en el cuartel de Carabineros de Coihueco y su cuerpo arrojado al río Niblinto, cerca de Minas del Prado.

Resulta decidora la Declaraciones del testigo Guillermo Saldías, quien tenía 17 años cuando ocurrieron los hechos y afirma haber colaborado con Carabineros en algunos operativos debido a la escasa dotación que tenían en septiembre de 1973. Saldías reconoce haber participado en un operativo en el que funcionarios de Carabineros junto al civil de apellido Quintana [segundo acusado, José Manuel Quintana González] desbarrancaron un tractor por el puente Niblinto, el cual pertenecía a la víctima José Cofré Obadilla. Señala además que “en dicho tractor se encontraba el cuerpo de una persona e intuye que se trataba de su dueño, sin poder afirmarlo categóricamente”.

Otro elemento de prueba fueron los Dichos de Fernando May, el ya citado ex alcalde de Coihueco, quien señala que por palabras del propio acusado, Teniente Romo, se enteró que un sindicalista de Bustamante había sido ejecutado en la Tenencia junto a Carlos Montecinos, y que ambos cuerpos habían sido lanzados al río Niblinto junto al tractor de propiedad de Cofré Obadilla. También la Declaración de Luis Alberto Cofre Obadilla, hermano de la víctima José Lorenzo Cofre Obadilla, señaló que el día 29 de septiembre de 1973 iba para su trabajo en bicicleta cuando se detuvo en el puente Niblinto para divisar que estaba el tractor de su hermano José Lorenzo en el agua, junto al cadáver de una persona, al cual sin embargo no reconoció como su hermano José Lorenzo.

Por otro lado, están también las Declaraciones de la hija de la víctima, Blanca Flor Cofre Carrasco, quien señala que el día que su padre desapareció, salió de su casa a las 8.00 hrs horas con el tractor, enterándose alrededor de las 20.00 hrs. que su padre estaba detenido en la Tenencia de Coihueco. Los Dichos de Darío Narciso Mardones Pino, en tanto, señalan que a Lorenzo Cofre lo conoció días antes del golpe de estado, y por comentarios supo que lo habían matado y junto a su tractor lo habían lanzado al Río Niblinto. También los Dichos de otro detenido, Pedro Segundo Fuentes Vejar, son constitutivos de prueba, toda vez que señalan que mientras estuvo detenido recuerda haber visto entrar en calidad de detenido a Lorenzo Cofré, más no sabe qué pasó posteriormente con él. Luego por terceros se enteró que lo habían matado en la Tenencia de Coihueco, pero no le consta.

Además, en el Cuaderno de documentos que contiene Hoja de vida de funcionarios de Carabineros, consta que el acusado, Luis Fernando Romo Morales, fue designado en comisión de servicio en Santiago, el día 10 de septiembre de 1973, y su regreso figura el 22 del mismo mes y año.

Entre las pruebas más relevantes consideradas para tener por probada la participación en secuestro de Carlos Montecinos por parte del acusado, Luis Fernando Romo Morales, se consideraron los propios dichos de éste, quien señala haber regresado a Coihueco el día 27 del mes de septiembre de 1973, misma fecha en que habrían ocurrido los hechos materia de la acusación. También el testimonio de Fernando Francisco May Colvin, ex alcalde de Coihueco quien llevó a Carlos Montecinos al regimiento de dicha ciudad para que se entregara. Agrega que, por versión del teniente Luis Fernando Romo supo que a Carlos Montecinos le habían dado muerte en uno de los calabozos de la tenencia de Carabineros.

En este mismo sentido, el tribunal consideró las apreciaciones del investigador policial en la parte pertinente que da por establecido que Luis Fernando Romo Morales se desempeñaba en esos años como jefe de Tenencia de Carabineros de Coihueco, y por ende cualquier exceso en sus funciones era de su responsabilidad. Particularmente decidor resulta también el testimonio de Reynaldo Pérez Reveco, funcionario de la Tenencia, quien se refiere a la mala relación existente entre el acusado y la víctima, señalando que la orden de buscar y detener a Carlos Montecinos emanó directamente del acusado, debido a las rencillas de carácter personal que éstos mantenían. Por último, la Declaración de Darío Mardones Pino, quien manifestó que Romo lo torturó, preguntándole donde estaba Montecinos. Asegura estar seguro de que “el Teniente Romo se encontraba en la Tenencia de Coihueco en el momento en que don Fernando May fue a dejar a Carlos Montecinos al regimiento”.

Por último, los Dichos del propio Fernando Francisco May Colvin, quien señala que en una reunión con el Teniente Romo, éste “le manifestó en tono de gran prepotencia, que había mandado un vehículo manejado por Carlos Villanueva [quien habría manejado el jeep Bronco de la Municipalidad con el cual estuvieron buscando a Montecinos en días anteriores] a buscar a Montecinos y se lo llevaron a Coihueco, en donde esa noche lo mataron junto con un sindicalista de Bustamante, para posteriormente, en el mismo vehículo ir a botar los cuerpos al río Niblinto”.

En cuanto a las pruebas que determinan la participación de Luis Fernando Romo Morales en el secuestro calificado de la segunda víctima, José Cofré Obadilla, el tribunal consideró los propios dichos del acusado, quien señala haber regresado a Coihueco el día 27 del mes de septiembre de 1973, misma fecha en que habrían ocurrido los hechos materia de la acusación. También la Declaración del entonces detenido Juan de la Cruz García es significativa, ya que éste señala que estando detenido presenció cuando un funcionario de Carabineros le disparó en la sien a José Cofré Obadilla, quien estaba también detenido. Agrega que con ese fin le vendaron la vista, que el Teniente Romo le pasó el arma de servicio a un Carabinero y éste después se la devolvió.

Con el fin de determinar la participación del segundo acusado, José Manuel Quintana en relación con el secuestro calificado de José Cofré Obadilla, el tribunal consideró los Dichos del sobreviviente Juan de la Cruz García Opazo, quien también estuvo detenido junto a la víctima, y que señala que a Cofré lo mataron el 28 de septiembre de 1973 en la galería de la Tenencia de Coihueco, “encontrándose presente el Teniente Romo, el funcionario que hizo el disparo y otro más, pero no recuerda sus nombres”.

Las Declaraciones de Flor Cofré Carrasco, hija de José Cofré Obadilla, confirman que éste desapareció el 28 de septiembre de 1973 a la edad de 42 años. Agrega que después de un tiempo de lo sucedido, la gente del lugar empezó a hacer comentarios, como que “a su padre lo habían asesinado y en ello habían tenido participación cuatro personas: Manuel Quintana, Manuel Cofre y otros dos cuyos nombres no recuerda”. Por último, el Testimonio de Guillermo Saldías, quien tenía 17 años cuando ocurrieron los hechos y afirma haber colaborado con Carabineros en algunos operativos debido a la escasa dotación que tenían en septiembre de 1973. Reconoce “haber participado en un operativo en el que funcionarios de Carabineros junto al civil de apellido Quintana desbarrancaron un tractor por el puente Niblinto, el cual pertenecía a la víctima José Cofré Obadilla”.

La sentencia de primera instancia fue condenatoria para Luis Fernando Romo Morales, condenado a la pena de diez años y un día por su responsabilidad como autor de los delitos de secuestro calificado de Carlos Roberto Montecinos Urra y José Lorenzo Cofré Obadilla, perpetrados a contar del 27 y 28 de septiembre de 1973. El segundo acusado, José Manuel Quintana González, fue condenado a la pena de cinco años y un día.

La sentencia de la Corte de Apelaciones, en tanto, confirma con modificaciones la determinación de la pena establecida por la de primera instancia, en cuanto condena al procesado Luis Fernando Romo Morales como autor de los delitos de secuestro calificado de Carlos Roberto Montecinos Urra y José Lorenzo Cofré Obadilla, rebajando la condena a cinco años y un día.

La misma instancia, en cuanto a la sentencia de primera instancia que condena a José Manuel Quintana González, a la pena de cinco años y un día como autor del delito de secuestro calificado en la persona de José Lorenzo Cofré Obadilla, ésta es revocada. La sentendia de la Corte de Apelaciones declara, en su lugar, que el mencionado procesado queda absuelto de la acusación formulada. En este sentido, se produce un cambio en la determinación de la participación de José Manuel Quintana, dado que aquí el tribunal estima que la prueba rendida en el proceso no permite concluir de manera fehaciente que al procesado le haya correspondido una participación inmediata y directa en el delito de secuestro de José Lorenzo Cofré Obadilla, absolviéndolo de la acusación respectiva. Para ello, analiza aquellos testimonios que no incriminan de manera directa al acusado y que el tribunal estima como suficientes para acreditar la participación de éste.

Finalmente, la sentencia de la Corte Suprema rechazó el recurso de casación interpuesto, de manera que la sentencia de apelación de fecha 12 de diciembre de 2006 no es nula. Por lo anterior, se tienen por reproducidos los cambios introducidos en la referida sentencia, rebajando la condena del acusado Luis Romo y absolviendo al acusado José Manuel Quintana de la acusación formulada.