Relato basado en la sentencia de primera instancia dictada por el Ministro Juan Fuentes, confirmada con modificaciones por la Corte Suprema en 2009.

Cecilia Bojanic y Flavio Oyarzún

Cecilia Miguelina Bojanic Abad y su cónyuge Flavio Arquímides Oyarzún Soto eran militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionario, MIR. El día 2 de octubre de 1974, en circunstancias que Cecilia Bojanic Abad se encontraba en su domicilio, el que arrendaba en calle Paraguay n° 1156, paradero 22 de Santa Rosa, comuna de La Granja, fue detenida por dos sujetos vestidos de civil. Cecilia Bojanic y su hijo Leonardo fueron trasladados desde allí hasta otro domicilio, ubicado en Plaza Sanfuentes n° 252, de la comuna de Las Condes. En este último se encontraba su cónyuge, Flavio Oyarzún Soto. Allí se procedió a la detención de éste, sin que existiera una orden emanada de autoridad legítima y competente. Durante esta última detención, el menor hijo del matrimonio Oyarzún Bojanic, fue dejado es ese lugar, el que correspondía a la casa de la hermana de Cecilia Bojanic Abad (considerando 8º, letra a). Esta versión es confirmada por las declaraciones de Mery Walker Armijo, Ximena Bojanic Abad y María Zúñiga Garrido, todas testigos presenciales de la detención del matrimonio. Tras ello, los agentes condujeron a ambos hasta el inmueble ubicado en calle José Domingo Cañas, en la comuna de Ñuñoa, donde funcionaba uno de los centros de detención clandestinos de la DINA, conocido también con el nombre de «Ollagüe». Dicho centro de detención era dirigido por un grupo de oficiales del Ejército de Chile, con quienes colaboraba un individuo sin rango militar. Todos ellos pertenecían a la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), organismo que era dirigido por su Director Ejecutivo, Manuel Contreras Sepúlveda. Las declaraciones de Marta Caballero Santa Cruz, Edmundo Lebrecht, Gilda Bottai Monreal, Rosalía Martínez Cereceda, Marta Caballero Santa Cruz, Félix Lebrecht Díaz-Pinto y Julio Laks Feller, todos quienes estuvieron detenidos en “José Domingo Cañas” y “Tres Álamos”, afirman haber visto a Cecilia Bojanic y a Flavio Oyarzún. En este recinto se desarrollaban distintas actividades dirigidas a desarticular al Movimiento de Izquierda Revolucionario, MIR. Con este fin, sus agentes procedían a la detención de personas pertenecientes a dicho movimiento, los que eran mantenidos como prisioneros en el citado recinto y en donde además eran interrogados bajo apremios físicos y psicológicos, con el fin de obtener información que llevara a realizar otras detenciones, como las de Cecilia Bojanic y Flavio Oyarzún. Los citados testigos, declaran que Cecilia Bojanic estaba embarazada de cuatro meses y que por esta razón no era sometida a torturas, como sí fue el caso de su marido. Agregan que, no obstante ello, ella sí había perdido peso debido a no recibir la alimentación adecuada para su estado (considerando 8º, letra, k, l, ñ, q, c.1, f.1).

Posteriormente, ambos fueron trasladados al centro de detención clandestino «Cuatro Álamos», desde donde fueron sacados más tarde, a mediados de octubre de 1974, perdiéndose desde entonces todo rastro del matrimonio Oyarzún Bojanic. «Cuatro Álamos» estaba bajo la responsabilidad de un funcionario de Gendarmería de Chile, quien era también agregado en comisión de servicio a la DINA. En dicho recinto los detenidos estaban incomunicados con el exterior y estaban a disposición de los agentes de la DINA, “quienes tenían la facultad de sacarlos del lugar en cualquier momento para retornarlos una o más veces a los centros de detención y tortura con el objetivo de continuar los interrogatorios. También los prisioneros podían ser retirados por personal de la DINA desde “Cuatro Álamos” desconociéndose su destino, situación que ocurrió con el matrimonio Oyarzún Bojanic” (considerando 9°).

En cuanto a los elementos de prueba más relevantes considerados por el tribunal para tener por acreditados los hechos relativos a los delitos de secuestro calificado, tuvieron especial relevancia los siguientes elementos de prueba: la Denuncia presentada por doña Herminia Soto Almonacid, dando cuenta que el día 02 de octubre de 1974, alrededor de las 18:00 horas, dos individuos armados, vestidos de civil, llegaron hasta su domicilio ubicado en calle Paraguay N° 1340, paradero 22 de Santa Rosa, comuna de La Granja, los que a viva fuerza y apoyándose en las armas que portaban procedieron a secuestrar a Cecilia Miguelina Bojanic Abad y a su hijo menor Leonardo Oyarzún Bojanic de un año y medio de edad. Posteriormente trasladaron a la madre y su hijo hasta el domicilio de su hermana donde procedieron a detener a Flavio Arquímides Oyarzún Soto quien se encontraba en ese lugar y fue sacado de ahí junto a su cónyuge con destino desconocido. En tanto que el menor Oyarzún Bojanic fue dejado ese mismo día en casa de la hermana de Cecilia Bojanic (considerando 8°, letra a). El Oficio de Servicio de Registro Civil e Identificación, de fecha 24 de julio de 1975, que da cuenta que revisados los índices del Oficial Civil de Recoleta desde el año 1974 a la fecha de emisión de dicho oficio no aparecen registradas las defunciones de Flavio Arquímides Oyarzún Soto y Cecilia Miguelina Bojanic Abad (considerando 8°, letra d). Las Declaraciones de Mery Francis Elizabeth Walker Armijo, Ximena Carolina Bojanic Abad y María del Carmen Zúñiga Garrido, testigos presenciales de la detención de Cecilia Bojanic y Flavio Oyarzún, quienes relatan que el día 2 de octubre de 1974, llegaron hasta el domicilio de Mery Walker dos personas vestidas de civil quienes acompañaban a Cecilia Bojanic y al hijo de ésta con Flavio Oyarzún, los que procedieron a detener a Flavio Oyarzún y llevarse a ambos con rumbo desconocido (considerando 8°, letra g, s, a.1). También las Declaraciones de Marta Caballero Santa Cruz, Edmundo Lebrecht, Gilda María Teresa Bottai Monreal, Rosalía Amparo Martínez Cereceda, Marta Isabel Caballero Santa Cruz, Félix Edmundo Lebrecht Díaz-Pinto y Julio Manuel Laks Feller, todos quienes estuvieron detenidos en el cuartel de la DINA ubicado en calle José Domingo Cañas y en el recinto de reclusión “Tres Álamos”, lugares en los que vieron a Cecilia Miguelina Bojanic Abad, quien se encontraba embarazada de cuatro meses y a su marido, Flavio Oyarzún. Relatan que Oyarzún era sometido a torturas, mientras que Cecilia Bojanic, debido a su evidente embarazo, no era torturada pero sí había perdido peso pues no recibía la alimentación adecuada para su estado (considerando 8°, letra k, l, ñ, q, c.1, f.1). El Informe de Investigación del Departamento V “Asuntos Internos” de la Policía de Investigaciones de Chile de fojas 98, en el cual se señala en el acápite titulado como “sospechosos”, que conforme con los antecedentes recabados en la investigación, las víctimas fueron detenidas por funcionarios de la dirección de Inteligencia Nacional (DINA). Asimismo, el funcionario a cargo de la investigación concluye que se acreditó la condición de detenidos desaparecidos de Cecilia Miguelina Bojanic Abad y Flavio Arquímides Oyarzún Soto, teniendo en cuenta que no registran movimientos de viajes posteriores a la fecha de su detención, asimismo que no se encuentra consignado sus decesos en el Gabinete de Identificación ni han realizado trámites posteriores a dicha fecha (considerando 8°, letra r). Las Declaraciones de Claudio Enrique Pacheco Fernández, Miguel Eugenio Hernández Oyarzo, Basclay Humberto Zapata Reyes, Gerardo Ernesto Godoy García, Nelson Aquiles Ortiz Vignolo, Hermon Helec Alfaro Mundaca y Pedro René Alfaro Fernández, quienes señalan haber pertenecido a la Dirección Nacional de Inteligencia, DINA, a partir del año 1973. Los testigos se refieren a su destinación a distintos centros de detención como José Domingo Cañas y Londres 38, donde refieren las labores que les encomendaban, como allanamientos y detenciones, así como los superiores jerárquicos de dichos centros (considerando 8°, letra e.1, g.1, k.1, s.1, t.1, w.1, d.2).

En este caso se logró acreditar la participación de Manuel Contreras Sepúlveda en calidad de autor de los delitos de secuestro calificado tanto de Cecilia Bojanic como de Flavio Oyarzún, toda vez que Contreras Sepúlveda era en ese entonces Director General de la DINA, y por lo tanto se “concertó con los miembros de dicha institución, dispuso las acciones de sus oficiales subalternos y facilitó los medios para la ejecución de los ilícitos” (considerando 13º).

Con el mismo tipo de presunciones judiciales que reúnen los requisitos del artículo 488 del Código de Procedimiento Penal, se pudo acreditar la participación en calidad de autor de secuestro calificado de las víctimas ya mencionadas, del Mayor de Ejército, Marcelo Moren Brito. Moren Brito tomó parte del secuestro de manera inmediata y directa, dado que era el jefe superior tanto del grupo de suboficiales subalternos como de los agentes operativos que cumplían funciones en “José Domingo Cañas” (también conocido como “Ollagüe”), los que se encontraban bajo sus órdenes cuando detuvieron e interrogaron a las citadas víctimas. Lo mismo ocurrió con el Capitán del Ejército, Miguel Krassnoff Martchenko, calificado también como autor del delito de secuestro calificado del matrimonio, por cuanto los agentes “se encontraban bajo su inmediata y directa dependencia” (considerando 19º). Fue también el mismo caso de los Tenientes del Ejército, Francisco Ferrer Lima, en tanto jefe del recinto “José Domingo Cañas”, y Fernando Lauriani Maturana, en tanto jefe del grupo operativo durante la detención de las víctimas y su posterior traslado a este último centro de detención. Además se pudo comprobar la calidad de autor del mismo delito de Osvaldo Romo Mena, quien era por la época un agente civil que colaboraba con la DINA. Sin embargo, pese a haber sido condenado, no pudo cumplir la pena debido a su fallecimiento.

En el caso de Orlando Manzo Durán, Oficial de Gendarmería, se pudo establecer su calidad de cómplice de los delitos de secuestro calificado en contra del matrimonio, “toda vez que, si bien no participó en forma directa o concluyente en la perpetración del hecho criminoso, no es menos cierto, que en su calidad de jefe del centro de detención “Cuatro Álamos”, perteneciente a la Dirección de Inteligencia Nacional, DINA, contribuyó y cooperó a su ejecución por un período, desempeñando actividades relacionadas con la custodia de las víctimas” (considerando 28º).

Los condenados en esta causa fueron:

Juan Manuel Guillermo Contreras Sepúlveda, condenado a la pena única de diez años de presidio en su calidad de coautor de dos delitos de secuestro calificado en las personas de Cecilia Bojanic Abad y Flavio Oyarzún Soto, perpetrados en la ciudad de Santiago, a partir del dos de octubre de 1974.

Marcelo Luis Manuel Moren Brito, Miguel Krassnoff Martchenko, Fernando Eduardo Lauriani Maturana y Francisco Maximiliano Ferrer Lima; condenados, cada uno de ellos, a la pena única de cuatro años de presidio en su calidad de coautores de dos delitos de secuestro calificado en las personas de Cecilia Bojanic Abad y Flavio Oyarzún Soto, perpetrados en la ciudad de Santiago, a partir del dos de octubre de 1974.

Por último, Orlando José Manzo Duran, condenado a la pena única de tres años de presidio en su calidad de cómplice de dos delitos de secuestro calificado en las personas de Cecilia Bojanic Abad y Flavio Oyarzún Soto, perpetrados en la ciudad de Santiago, a partir del dos de octubre de 1974.

Se aprobó el sobreseimiento definitivo y parcial de fecha 14 de noviembre de 2007, decretado por la muerte del sentenciado Osvaldo Enrique Romo Mena.