Relato basado en la sentencia de primera instancia dictada por el Ministro de fuero Jorge Zepeda, confirmada por la Corte Suprema en 2009.

David Silberman Gurovich

El día 15 de septiembre de 1973, el militante del Partido Comunista, David Silberman Gurovich, a la fecha Gerente General de la empresa del Estado Cobre Chuqui, es detenido en la ciudad de Calama por el Comandante Militar de la Zona Norte. Tras ello, Silberman fue sometido a un “Consejo de Guerra”, el cual lo condenó a dos penas privativas de libertad de 10 años, por delito en contra de la Seguridad del Estado, y de 3 años por transgredir la Ley de Control de Armas.

Con el fin de que dichas penas se cumplieran, el detenido es trasladado a la Penitenciaría de Santiago, la cual era conocida en ese entonces como “Centro de Detención”, lugar donde fue recibido por el Alcaide Subrogante, Jorge Ortiz Aedo, el día 30 de septiembre de 1973. Casi un año más tarde, el día 4 de octubre de 1974, y alrededor de las 18.30 hrs. se presentó en esta unidad penal una patrulla militar con funcionarios de la DINA, quienes, a cargo de un Oficial de Ejército que se identificó con el falso nombre de “Alejandro Quinteros Romo”, hicieron entrega al Alcaide subrogante de un documento falso de la así llamada “Asesoría Militar a los Tribunales de Tiempos de Guerra”. El documento contaba con un timbre respectivo y estaba firmado por un también supuesto “Coronel Marcelo Rodríguez”, jefe de dicha unidad. El fin de esta acción, era el retiro del prisionero David Silberman. El Alcaide Subrogante, Jorge Ortiz Aedo, corrobora dicha petición a un número telefónico, el cual estaba previamente intervenido a través de la Compañía de Teléfonos de Chile. Previa la entrega del prisionero Silberman, el Alcaide Subrogante, ordenó levantar un acta, tras lo cual los agentes de la DINA, se retiraron con la víctima en un vehículo de color blanco. En el posterior oficio reservado Nº 636 del 24 de noviembre de ese año, el Director de Prisiones – y en respuesta al sumario rol Nº 1.053 instruido por el Segundo Juzgado Militar de Santiago – corroboró la información sobre el retiro de Silberman desde la Penitenciaría, agregando que “reo fue retirado en un vehículo color blanco, marca “Willy”, de fabricación argentina, Ika- Renault, en cuyo interior había personal del Ejército uniformado al igual que el teniente Sr. Quinteros y armados con fusiles”. Los agentes fueron reconocidos posteriormente por los gendarmes presentes en el momentos de los hechos. De este modo, Silberman es trasladado a un centro de detención oculto de la DINA.

En tanto, los familiares de Silberman Gurovich estuvieron llevando a cabo distintos intentos por saber del lugar en dónde éste se encontraba, incluidas gestiones ante la Vicaría de la Solidaridad. Dado lo infructuosas de todas éstas, su cónyuge, presenta un recurso de amparo ante la Corte de Apelaciones de Santiago, con el fin de que se informara legalmente sobre él, en la forma del habeas corpus, tanto la Dirección General de Prisiones, el Alcaide de la Penitenciaría, Ministro de Defensa y del Interior.

El hasta hoy desaparecido David Silberman Gurovich fue visto por última vez, según testimonio de ex detenidos (Cecilia Jarpa Zúñiga, Liliana de Negri Quintana, René Troncoso Silva, Carlos Roberto Rojas Rey, Marta Isabel Caballero Santa Cruz y Rosalía Amparo Martínez Cereceda), en los recintos de detención de la DINA de la calle José Domingo Cañas, de la comuna de Ñuñoa, y en Cuatro Álamos.

Cabe agregar un intento de maniobra que tuvo como objetivo ocultar la operación de secuestro de Silberman Gurovich, a cargo de la DINA. El mando superior de dicha unidad planificó y dio a conocer que cadáveres destrozados de personas muertas en atentados en Argentina habían sido arrojados en un sitio eriazo del centro de la ciudad de Buenos Aires. A dichos cadáveres se les intentó atribuir la identidad de varios detenidos desaparecidos chilenos, entre ellos, el propio Silberman, además de Jaime Robotham Bravo, Luis Guendelman Wisniak y Juan Carlos Perelman Ide. Tal como se comprobaría más tarde con la detención por espionaje del funcionario del Banco del Estado de Chile (sucursal Buenos Aires), Enrique Arancibia Clavel; todo ello resultó inverosímil y falso, lo que se pudo constatar entre la documentación que se encontraba en su poder y que informaba sobre dicha actividad secreta de desinformación.

En relación a las pruebas que contribuyen a dar por probado los hechos, resulta particularmente relevante, la declaración de Rafael Castillo Bustamante, subprefecto de la Policía de Investigaciones de Chile, quien señala que mientras se desempeñaba en la investigación llevada a cabo por el Ministro en Visita Adolfo Bañados Cuadra en relación al caso del asesinato del Canciller don Orlando Letelier del Solar, y mientras estuvo por esta misma razón en comisión de servicio en la ciudad de Washington D.C., tuvo la oportunidad de entrevistarse con el ex agente de la DINA Michel Townley. Según Castillo Bustamante, “Townley hizo una serie de comentarios en relación a un operativo efectuado en la penitenciaría en que habían tomado parte agentes de la ex DINA, los que se habían disfrazado de Carabineros, y que posteriormente habría sido entregado David Silberman al centro de detención “Cuatro Álamos”, el que posteriormente habría fallecido” (Considerando 1º).

Lo mismo ocurre con las declaraciones de Cecilia Jarpa, Liliana de Negri Quintana y René Troncoso Silva, todos testigos sobrevivientes que también estuvieron secuestrados por esa misma época en los centros clandestinos de tortura de la DINA de José Domingo Cañas y en Cuatro Álamos, y que testimonian haber visto a Silberman Gurovich llegar y permanecer en dicho centro desde el día 4 de octubre de 1974. El Informe de la Comisión de Verdad y Reconciliación corrobora los testimonios aquí mencionados.

El proceso pudo determinar la calidad de autor del delito del acusado Marcelo Luis Manuel Moren Brito, Mayor del Ejército en la época de los hechos. Ello, en conformidad con el artículo 15 número 1 del Código Penal, así como en virtud del mérito de los antecedentes probatorios analizados por el tribunal, permite que se desprenda que el acusado, en su calidad de oficial responsable de centros de detención y torturas de la DINA, “estuvo en conocimiento de todo el plan de secuestro y cooperó en la mantención de la víctima en tal calidad, al recibirla y mantenerla privada de su capacidad de movimiento, conociendo, como jefe del lugar del encierro, a los demás partícipes del hecho delictivo, y, además, actuando siempre en los hechos de manera libre y consciente (…)”, (Considerando 10).

Del mismo modo, se pudo determinar también que el acusado Juan Manuel Contreras Sepúlveda, quien a la sazón era Coronel de Ejército y Director de la DINA, es autor, pese a negar éste la existencia del delito y su responsabilidad como autor del mismo. Todo ello queda desvirtuado dado el cúmulo de antecedentes que permitieron establecer su responsabilidad penal y “(…) actúa con dolo dicho acusado al saber que su tropa comete y va a cometer esos delitos, estando en pleno conocimiento, desde el principio del secuestro dado en tal contexto (…). (…) En efecto, desde que los funcionarios de la DINA sustrajeron al ofendido Silberman desde la Penitenciaría de Santiago, el acusado Contreras supo que se produciría, en el curso normal de los acontecimientos de dicha acción, la consecuencia esperada, esto es, la privación de libertad del ofendido con grave daño para su persona; es decir, se da en la especie, el supuesto de hecho de la norma que rige entre nosotros la autoría en penal, del conocimiento y la voluntad de que se produzca el delito, no obstante tener el poder de impedir dicha conducta ilícita” (Considerando 12).

Por esta causa, Marcelo Moren Brito fue condenado a la pena de siete años como autor del delito de secuestro calificado de David Silberman Gurovich, a contra del 4 de octubre de 1974. Asimismo, Juan Manuel Contreras Sepúlveda, fue condenado a la pena de siete años como autor del delito de secuestro calificado de Silberman, también a contar del 4 de octubre de 1974.

Los acusados Marcos Spiro Derpich Miranda y Carlos Hernán Labarca Sanhueza fueron absueltos.