Relato basado en la sentencia de primera instancia dictada por el Ministro Alejandro Solís, confirmada por la Corte Suprema en 2006

Diana Frida Arón Svigilsky

Para la época del golpe militar, Diana Frida Arón Svigilsky era militante y encargada de comunicaciones del MIR, movimiento político que comenzó a ser perseguido con fines de exterminio a partir del 11 de septiembre de 1973 por parte de la DINA y, particularmente, por un grupo de funcionarios que se desempeñaban en la brigada denominada “Halcón”, la cual estaba al mando del teniente de Ejército Miguel Krassnoff Martchenko. El principal objetivo de esta brigada era la desarticulación y el exterminio de dicho movimiento político. En este contexto, la brigada “Halcón” planifica una emboscada en contra de Diana Arón Svigilsky con la intervención de la ex militante del MIR, María Alicia Gómez, apodada “Carola” quien, tras tras su propia detención, comienza a colaborar con los agentes de la DINA. De este modo, María Alicia Gómez concierta un encuentro con la víctima, Diana Arón Svigilsky, en “un punto” en el sector de Avenida Ossa con Emilia Tellez, comuna de Ñuñoa. Así, el 18 de noviembre de 1974 llegan al lugar al menos dos vehículos con agentes de la DINA, quienes intentaron aprehenderla. No obstante, ella intenta huir siendo herida en ese trance por unos 4 disparos.

Una de las pruebas que confirman tanto el relato de la detención de la víctima, como la participación de María Alicia Gómez, alias “Carola” como colaboradora en el reconocimiento de militantes del MIR y de Diana Arón, en particular, es la declaración de Marcia Alejandra Merino Vega, también ex militante del MIR que se convierte en delatora y colaboradora de la DINA tras su aprensión. Merino Vega señala que el 28 de septiembre de 1973 fue detenida por funcionarios del Ejército, que más tarde fue liberada, no obstante nuevamente aprehendida el 1 de mayo de 1974 debido a su calidad de dirigente del MIR en Curicó. En su declaración señala que tras ello comenzó a colaborar con la DINA y que la sacaban a “porotear” [es decir, una operación de reconocimiento encubierta, en la que se emplea a ex compañeros de los militantes buscados, para que sean ellos mismos quienes los identifiquen y los  delatan frente a sus captores]. En esas circunstancias y con su participación, fue detenida María Alicia Uribe Gómez, apodada «Carola», quien pertenecía al aparato de informaciones del MIR. Marcia Merino Vega declara tener la impresión de que fue esta última quien informó dónde encontrar a Diana Frida Arón, a la cual se le conocía con el apodo de «Juanita» y que también pertenecía al aparato de información del MIR. Dicha impresión se sustenta en un comentario que le hizo «Carola» en el sentido que la habrían llevado al lugar en el que a Diana la tenían amarrada en «la parrilla», para así instarla a hablar. Requerimiento ante el cual, Diana le habría dicho «rucia, tú me conoces y sabes que no voy a hablar». También supo de esa detención porque Krassnoff la hizo ir a su oficina y le mostró a una mujer que, al principio no reconoció debido a que estaba gorda, con el pelo corto y con tintura roja, pero al verla mejor supo que se trataba de «Juanita”. Merino Vega reconoce a Diana Aron en la foto que se le muestra. Agrega que esa fue la única oportunidad en que la vio (considerando 1°, letra d, n°31).

Otra prueba de la detención ilegal de la víctima en la Avenida Ossa la constituye también la atestación de Hernán Enrique Brevis Daza, quien afirma ser testigo presencial de ésta. Cuenta Brevis Daza que el 14 de noviembre de 1974 y mientras ocupaba un departamento en calle Los Serenos, tocaron el timbre y al abrir la puerta se encontró con tres personas desconocidas, dos de las cuales, con el tiempo, ha identificado como Osvaldo Romo y Basclay Zapata. Que éstas personas preguntaron por Luis Muñoz, el marido de la víctima. Que luego los sujetos lo hicieron subir a un vehículo con los ojos vendados y que luego regresaron todos al departamento, permaneciendo allí hasta el día domingo, en que volvieron a sacarlo. Consta que los sujetos los llevaron al centro de detención José Domingo Cañas y que estuvo secuestrado unos 3 ó 4 días, al cabo de los cuales lo condujeron a otro cuartel de la DINA, a Villa Grimaldi. Desde Villa Grimaldi lo sacaron en varias ocasiones para ubicar el paradero de Luis Muñoz. Agrega que la primera vez que salieron llegaron hasta Avenida Ossa y que allí vio pasar a Diana Arón, pero que mantuvo silencio. Sin embargo, uno de los sujetos la reconoció. Tras esto, se bajaron del vehículo y comenzaron a disparar y a los pocos minutos la subieron a la camioneta, regresando a Villa Grimaldi. Concluye  su relato Hernán Brevis Daza diciendo que no la volvió a ver (considerando 1°, letra d, n°37).

En relación a este suceso, uno de los antecedentes que permite refrendar la fecha de desaparición de la víctima (y con ello, desde el punto de vista jurídico, determinar la normativa aplicable) es la denuncia interpuesta por la hermana de la víctima, Ana María Arón Svigilsky por presunta desgracia de su hermana Diana Arón Svigilsky (la cual figura el proceso rol No. 11.844 del 8º Juzgado del Crimen de Santiago, iniciado el 7 de marzo de 1975). Allí consta la fecha de detención de la víctima (18.11.1974), así como la hora de los sucesos “alrededor de las 15 horas en la vía pública, en Avenida Ossa con Emilia Téllez, por civiles que no se identificaron y que viajaban en una camioneta blanca” (considerando 1°, letra a, n°1). Como antecedente probatorio, existe también un Recurso de Amparo interpuesto por la misma Ana María Arón Svigilsky el 12 de diciembre de 1974 a favor de su hermana Diana Frida, “detenida el 18 de noviembre de 1974 en Avenida Ossa, por civiles que conducían una camioneta Chevrolet nueva” (considerando 1°, letra b).

Del mismo modo, otra prueba valorada por el tribunal, fue el testimonio de la pareja de la víctima, Luis Muñoz González, quien convivió con ella desde noviembre de 1972 hasta la fecha de su detención, el 18 de noviembre de 1974, fecha en que no llegó aquella a su casa, en calle Rosita Renard N°1269. Debido a esto, “él supuso que había caído en manos de los servicios de inteligencia del gobierno, pues preguntaron por ella a unos amigos que habían sido detenidos con anterioridad” (considerando 1°, letra a, n°6). El propio Luis Muñoz era buscado por la DINA, contexto en el cual fue aprehendido el 10 de diciembre del mismo año 1974. De este modo, y tras su detención, durante su cautiverio en Villa Grimaldi tuvo ocasión de dialogar con un supuesto capitán, de unos 28 años de edad, alto y rubio, que le habría contado de su propia participación en la detención de su mujer, Diana Arón, en la Avenida Ossa. Que efectivamente ésta había intentado huir y que en ello fue alcanzada por cuatro disparos, razón por la cual estaba en el Hospital Militar. El testimonio de Muñoz González agrega que, más tarde, este mismo uniformado le informó que Diana había muerto el 10 de enero de 1975. Añade que “dicho oficial era interrogador y muchas veces lo apremió y lo chantajeaba ya que le decía que si él daba los nombres de los dirigentes del MIR a Diana la tratarían bien en el hospital” (considerando 1°, letra a, n°6).

En relación al seguimiento del que era objeto la víctima y a quienes lo llevaban a cabo, resultan significativos los dichos de José Pedro Benforado Carreño, propietario arrendador de la casa en que vivían Diana Arón y su marido Luis Muñoz, en la citada calle Rosita Renard. Benforado Carreño señala haber conocido a Diana Arón desde 1953 y que, en 1974, le comienza a arrendar la casa en cuestión. Declara que a fines de noviembre del mismo año 1974 llegaron a su oficina tres civiles que se identificaron como policías y que le preguntaron sobre Diana Arón y Luis Muñoz, a quienes calificaron de “extremistas”. Más tarde lo mantuvieron detenido durante 12 días por “darle protección al MIR”, al haberle arrendado la casa a Diana Aron (considerando 1°, letra c, n°4).

Una vez detenida, Diana Arón es conducida a diversos recintos secretos de la DINA para ser interrogada y torturada: José Domingo Cañas, Villa Grimaldi, Cuatro Álamos y una clínica clandestina llamada “Santa Lucía”, todos centros de detención donde fue vista por otros detenidos. Uno de estos testimonios es el de Silvia Durán Orellana, quien fuera detenida por agentes de la DINA en enero de 1975 y que fue llevada a Villa Grimaldi y a Cuatro Álamos, lugar éste último en el que vio a Diana Frida Arón, según puede confirmar, debido a que la mujer a la que vio corresponde a la fotografía que se le exhibe durante el proceso. Señala además que vio ocasionalmente a la víctima, percibiendo que se encontraba herida, por lo que era sacada para curaciones. Agrega que la tenían aislada e incomunicada y que no supo qué destino tuvo (considerando 1°, letra d, n°30).

Otra prueba de la presencia de la víctima en Villa Grimaldi y, más tarde, en la ya mencionada clínica clandestina, es declaración de Gladys Nélida Díaz Armijo, a quien detuvieron el 20 de febrero de 1975, tras lo cual fue llevada hasta Villa Grimaldi. Allí fue sometida a torturas y permaneció en el lugar llamado «La Torre» con otros detenidos que fueron sacados del lugar. Según confirma Díaz Armijo, tanto los prisioneros como los guardias contaron que Diana Arón al momento de ser capturada intentó huir y le dispararon, que la recogieron y la llevaron hasta una clínica que tenía la DINA en calle Santa Lucía y que allí falleció de septicemia y corresponde a ella la fotografía que se le exhibe (considerando 1°, letra d, n°58).

Fue en la ya mencionada clínica clandestina conocida como “Santa Lucía” donde se le vio por última vez, alrededor del día 16 de enero de 1975 [según la declaración de hechos probados, es a partir del 20 de enero cuando ya no se tienen más noticias de ella], desconociéndose hasta ahora su actual paradero. Desde el punto de vista jurídico, se debe destacar que la sentencia de segunda instancia determina que no se logró probar en el proceso que, a partir del 20 de enero de 1975, la privación de libertad de la víctima se haya seguido consumando en el tiempo. Para fundamentar este cambio el tribunal hace referencia a los testimonios de Ana María Aron Svigilsky hermana de la víctima-, de Luis Alfredo Muñoz González, -conviviente de la ofendida-, de Héctor Hernán González Osorio, Cristian Mallol Comandari, de Marcia Alejandro Merino Vega, Miguel Ángel Rebolledo González, Elena María Setien Missana, Fanny Medvinsky Bronfman y Gladis Nélida Díaz Armijo, quienes en sus declaraciones analizadas en el motivo primero de la sentencia de primera instancia, señalan que Ana María Aron Svigilsky fue herida a bala durante su detención, y luego de estar privada de libertad en los cuarteles de la DINA, falleció a mediados de enero de 1975, en poder de sus captores.

La deposición de ex detenido, Ramón Kenjiro Sato Venegas, así lo confirma. Sato Venegas fue detenido el 25 de noviembre de 1974 y llevado a Villa Grimaldi. Producto de las torturas aplicadas cuando era interrogado quedó en “críticas condiciones físicas”, por lo que estuvo hospitalizado en una Clínica, en que, según su testimonio, se escuchaba el «cañonazo de las doce” del cerro Santa Lucía. Allí, según cuenta, compartió una pieza con dos mujeres, una de las cuales le dijo llamarse Diana Arón, que había sido detenida en Avenida Ossa y que la habían herido con armas de fuego. Cree recordar que comentó algo de un embarazo. Al momento de su ingreso a esa clínica, el 26 de noviembre, ella ya estaba ahí. Agrega haber permanecido en ese lugar durante una semana, y que al irse Diana se quedó (considerando 1°, letra d, n°60).

En este caso, Miguel Krassnoff Martchenko, Teniente de Ejército a la fecha de los hechos, fue condenado como autor de secuestro calificado. Si bien, en relación a este acusado, el tribunal no identifica en un considerando los hechos en los cuales se sustenta su participación, de la información contenida en la sentencia fue posible establecer los sucesos relatados. En particular, el hecho de que Krassnoff Martchenko estaba a cargo de la brigada “Halcón” de la DINA, cuyo objetivo era la desarticulación y exterminio del MIR.

En tanto, Osvaldo Romo Mena, civil que desempeñó funciones en la DINA, fue condenado también como autor del delito de secuestro calificado. En relación a este acusado, el tribunal tampoco identifica en un considerando los hechos en los cuales se sustenta su participación. Sin embargo, de la información contenida en la sentencia fue posible establecer los hechos ya citados, así como los testimonios transcritos que dan cuenta de la participación de Romo Mena en numerosos operativos de seguimiento y detención de miembros del MIR, entre ellos, la emboscada que llevó a la detención de Diana Arón Svigilsky. Del mismo modo, se establece que Osvaldo Romo estaba bajo el mando de Miguel Krassnoff en la DINA.

También Marcelo Moren Brito, quien era Mayor de Ejército a la fecha de los hechos, fue condenado como autor del delito de secuestro calificado. Del mismo modo como sucede en el caso de los dos acusados anteriores, el tribunal no identifica en un considerando los hechos en los cuales se sustenta su participación. Sin embargo, de la información contenida en la sentencia fue posible establecer los hechos ya relatados, así como que uno de los recintos donde estuvo detenida Diana Arón Svigilsky, a saber, Villa Grimaldi, estuvo a cargo de Moren Brito, quien además lideraba el grupo denominado “Caupolicán”. Este último grupo operativo, junto con el grupo “Halcón”, practicaban detenciones en los domicilios de las personas requeridas para luego detenerlas y llevarlas a los diversos centros de detención clandestinos de la DINA.

El cuarto acusado, Pedro Espinoza Bravo, Mayor de Ejército a la fecha de los hechos, fue condenado como autor del delito de secuestro calificado. Lo mismo que en los casos anteriores, el tribunal no identifica en un considerando los hechos en los cuales se sustenta su participación. Sin embargo, de la información contenida en la sentencia se pudo establecer que entre los varios recintos secretos de la DINA en donde, según testimonios, fue vista la víctima por otros detenidos, contaba la DINA con la llamada Brigada de Inteligencia Militar (BIM), cuyo jefe era Pedro Espinoza Bravo hasta enero de 1975, período en el que, según testigos, se registraron más detenciones, al punto que los cuarteles estaban repletos de gente detenida.

El quinto y último acusado, Manuel Contreras Sepúlveda, a la fecha de los hechos Coronel de Ejército, fue condenado como autor del delito de secuestro calificado.

En relación a este acusado, el tribunal tampoco identifica en un considerando los hechos en los cuales se sustenta su participación. No obstante ello, de la información contenida en la sentencia fue posible establecer los hechos relatados, así como que los agentes de la brigada “Halcón” que llevan a cabo la detención de la víctima, dependían de la DINA, y que ésta, a su vez, tuvo como director ejecutivo entre 1974 y agosto de 1977 a Manuel Contreras Sepúlveda. Sabido es que la DINA tuvo como misión principal el seguimiento, detención y posterior aniquilación de aquellos “enemigos del régimen”, entre los cuales figura el MIR, movimiento en el cual precisamente militaba la víctima en cuestión.