Relato basado en la sentencia de primera instancia dictada por la Ministro de fuero suplente Adriana Sottovia, confirmada con modificaciones la por la Corte Suprema en 2008.

Guillermo Jorquera Gutiérrez

(detenido desaparecido)

El 23 de enero de 1978 en horas de la tarde, Guillermo Jorquera Gutiérrez, quien era por la época Suboficial de Ejército especialista en inteligencia y prestaba servicios en la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE), intentó asilarse en la Embajada de Venezuela por razones que se desconocen. La acción fue frustrada por el Carabinero de punto fijo de dicha repartición diplomática, Carlos Segundo Garrido Sotomayor, quién lo redujo por la fuerza. Luego, Jorquera Gutiérrez fue conducido hasta la 14º Comisaría de Carabineros, en donde el oficial de turno de la unidad policial le comunicó al Ejército lo acontecido. De este modo, y ante lo ocurrido, un oficial del Cuerpo de Inteligencia del Ejército, concurrió hasta dicho cuartel policial, llevando tras ello al detenido directamente al despacho del Director Nacional de Inteligencia del Ejército, lugar desde el cual se pierde todo rastro del suboficial Jorquera.

El proceso consigna dos acusados de la desaparición del Suboficial Jorquera. En primer lugar, el Brigadier General del Ejército y Director de la Dirección de Inteligencia del Ejército, Héctor Manuel Rubén Orozco Sepúlveda, en calidad de autor de secuestro calificado de la mencionada víctima. Para el tribunal, las presunciones que a partir de los elementos probatorios se obtienen en este caso, son “graves, precisas y concordantes” y permiten acreditar la participación del Brigadier Orozco Sepúlveda toda vez que es él en su calidad de Director General de la DINE, quien hizo llevar ante su presencia al desaparecido suboficial Jorquera. Por el contrario, no resulta razonable para el tribunal que, ostentando Orozco Sepúlveda el cargo máximo dentro de la DINE, “haya otorgado una audiencia a un suboficial, que como él señala ni siquiera conocía, y que precisamente el intento de asilo en la Embajada de Venezuela haya sido el mismo día de la audiencia”. Además, se debe tener en consideración que el suboficial Jorquera fue llevado hasta la oficina del Brigadier Orozco precisamente por un oficial que prestaba servicios en la señalada Dirección y quién como él mismo señala, “iba pasando casualmente por el lugar en que se encuentra la Embajada”.

Un segundo acusado en esta causa -también en calidad de autor de secuestro calificado de la mencionada víctima- fue el funcionario del Ejército de Chile, Capitán de la Unidad de Servicio Secreto o Destacamento de Contrainteligencia, Adolfo Fernando Born Pineda. Los elementos de juicio permitieron tener por acreditada su participación en este caso, en la medida en que, siendo oficial de Ejercito y miembro de la DINE llevó a la víctima a la presencia del Director General de la DINE desconociéndose su paradero desde aquel momento. Para el tribunal, parece poco creíble que justamente a él se le encomendara ésta poco habitual actividad, considerando el cargo que desempeñaba, y debido a encontrarse como él mismo señala, pasando casualmente por el lugar. “No resulta razonable, además, que ignore quién dio una orden de tal naturaleza” .

Entre los elementos de prueba que permitieron al tribunal acreditar los hechos recién descritos, es particularmente importante la denuncia por presunta desgracia interpuesta por Carlos Sottile Messineo [abogado], en la cual señala que Guillermo Jorquera Gutiérrez fue visto por última vez en la 14° Comisaría de Carabineros de Santiago. Igualmente la declaración del mismo Sottile Messineo constituye un elemento probatorio. Allí manifiesta que, de acuerdo con los datos aportados por el Subcomisario de la 14° Comisaría de Carabineros, Guillermo Jorquera Gutiérrez fue ingresado como detenido por Carabineros el día 23 de enero de 1978. Añade también que Jorquera fue detenido en circunstancias que intentaba asilarse en la Embajada de Venezuela, que desde allí fue trasladado a la 14° Comisaría de Carabineros y que para ellos se le imputó el cargo de “maltrato de obra a Carabineros”. Existe también una copia autorizada del acta de entrega de detenido emanada de la 14° Comisaría de Carabineros de Santiago y dirigida a la Dirección de Inteligencia del Ejército. Ésta informa que el 23 de enero de 1978 se envía al Suboficial de Ejército Guillermo Jorquera Gutiérrez a esa Dirección. Indica además que el sujeto en cuestión fue detenida a las 15.45 hrs. por el Carabinero Carlos Garrido Sotomayor en Bustos N° 2021, lugar donde se encuentra la Embajada de Venezuela.

En relación a la varias veces mencionada “baja” de la víctima del Ejército, existe también una copia autorizada del oficio emanado del Director de la Escuela de Blindados y dirigido a la 14° Comisaría de Carabineros de Santiago, en donde se informa que el Ex Suboficial Guillermo Jorquera Gutiérrez perteneció a la dotación de personal de ese Instituto, pero que “fue dado de baja del Ejército por estimarse inconveniente su permanencia en la Institución”.

El testimonio de la cónyuge de la víctima, Herminia del Carmen Codocedo Gómez, resulta particularmente importante, ya que proporciona información relevante para comprender algunas de las inconsistencias en la información entregada por el Ejército. En dicho testimonio relata que Guillermo Jorquera Gutiérrez era Sargento 1° de Ejército a la fecha de su desaparición, es decir, al 23 de enero de 1978. Señala además que, al enterarse ella del fallido intento de asilo por parte de su cónyuge, se dirigió hasta el Regimiento de Blindados y luego, en reiteradas oportunidades intentó obtener audiencias con los superiores de Guillermo. No obstante, pese a su insistencia, sólo logró una entrevista con el Coronel Ortiz, quién no le dio respuestas satisfactorias respecto del paradero de su marido. Señala además que Guillermo Jorquera fue dado de baja en forma temporal de la institución el día 31 de enero de 1978, esto es, 8 días después de su desaparición.

Por su parte, la DINE entregó información oficial acerca de la detención y la baja del Suboficial Jorquera. Según consta en el Oficio N° 1595/ 89 de la Dirección de Inteligencia del Ejército enviado al 6º Juzgado del Crimen de Mayor Cuantía de Santiago, de fecha 07 de septiembre de 1978 -y que también fue elemento de prueba en el proceso-, el Suboficial Guillermo Jorquera fue, efectivamente, entregado a la Dirección por la 14° Comisaría de Carabineros; siendo dado de baja de las filas del Ejército y puesto en libertad de acción alrededor de las 19 hrs. en el Ministerio de Defensa Nacional el 23 de enero de 1978. Es decir, en la misma fecha en que fue entregado por la 14° Comisaría de Carabineros.

Del mismo modo y en el mismo sentido apuntan las declaraciones de varios carabineros que fueron funcionarios de la 14º Comisaría a donde fue llevada la víctima tras su detención en las inmediaciones de la Embajada de Venezuela. La declaración del Subcomisario de la citada repartición Sergio Iván Gálvez Álvarez señala que ése día 23 de enero de 1978 el Suboficial Jorquera fue detenido tras intentar asilarse en la mencionada Embajada y que ése mismo día fue entregado a un Capitán de Ejército, de la Dirección de Inteligencia del Ejército.

Esta declaración es coherente con el testimonio del Carabinero que estaba de punto fijo en la citada Embajada y que detiene a Jorquera, Carlos Segundo Garrido Sotomayor, quien señala que ése día 23 de enero –y mientras se encontraba prestando servicios a la 14º Comisaría- “fue encañonado por un sujeto que se le acercó y que se trataba de Guillermo Jorquera”. Al detenerlo, llamaron por radio a la Unidad para que vinieran a buscarlo y, mientras esperaban, el detenido les dijo que era Suboficial Mayor del Ejército y que pertenecía a la CNI, de lo que dio cuenta al Teniente Gustavo González Yure, quien informó esta situación por radio y se llevó al sujeto a la Comisaría. Según declara Garrido Sotomayor, “no tuvo más conocimiento sobre el procedimiento llevado a cabo con posterioridad”. También la declaración del comisario de la 14ª Comisaría, Julio Mardones Ferrada, confirma esta versión, cuando manifiesta recordar que, en enero de ese año, fue conducido hasta la unidad el detenido Guillermo Jorquera Gutiérrez, ya que momentos antes había encañonado a un funcionario de servicio en la Embajada de Venezuela tras intentar asilarse en dicha Embajada. Agrega que, “al llegar el detenido a las dependencias de la Unidad, fue puesto a disposición de un oficial de ejército”.

Por último, resulta clave la declaración de Otto Silvio Trujillo Miranda, quien señala que conoció a Guillermo Jorquera como Sargento 1° de Ejército asignado a la DINE, el año 1970 o 1971 en la ciudad de Punta Arenas. Trujillo Miranda recuerda que el día de la desaparición de Guillermo Jorquera, “éste fue a verlo y le comentó que se encontraba muy preocupado ya que estaba seguro de que lo iban a matar”. Este testigo señala que después supo que el intento de asilo de Jorquera no había sido una decisión sorpresiva, sino que se trataba de un hecho planificado y que había sido traicionado y entregado. Personalmente, cree que Guillermo Jorquera fue llevado a Juan Antonio Ríos N° 6, lugar en el cual funcionaba la Dirección de Inteligencia de las cuatro ramas de las Fuerzas Armadas y que “en ese lugar deben haberlo matado”.

El tribunal, y con el fin de tener como acreditada la participación del acusado en el delito de secuestro, consideró, entre otros, los propios dichos del acusado como elemento de prueba. Héctor Orozco Sepúlveda admite haberse desempeñado como Director de Inteligencia del Ejército y que, en tal calidad, le concedió a Guillermo Jorquera una audiencia que se llevaría a efecto el día 23 de enero de 1978, la cual dejó sin efecto al enterarse que Jorquera había sido dado de baja. También reconoce que la víctima fue llevada hasta sus oficinas por el Capitán de Ejército Born [Adolfo Fernando Born Pineda], “a quién le dio a conocer la baja de Jorquera, ordenándole según recuerda, al parecer, retirarle su tarjeta de identificación y el arma, desconociendo que pasó luego con el suboficial”.

Asimismo, constituye un elemento clave para determinar la participación del primer acusado la declaración del coacusado en la presente causa, el ya mencionado Capitán de Ejército, Adolfo Born. Éste último afirma que recibió la orden de llevar a la presencia del acusado Héctor Orozco al suboficial Jorquera, orden que le pareció extraña en atención al grado que el primero detentaba. Señala Born que, “al llegar a la oficina de Orozco éste no los recibió y le ordenó retirar la identificación de Jorquera y despacharlo”. En relación a la supuesta audiencia a la que la víctima habría sido citada, son significativos los dichos de María Patricia Maturana Manieu, secretaria de Héctor Orozco. Maturana Manieu recuerda que el Teniente Born, oficial de la DINE, visitó al General en su oficina en varias oportunidades. Respecto del proceder habitual en la concesión de audiencias ante el General Orozco, la entonces secretaria señala que “nunca le tocó dar audiencias ni concretar entrevistas para suboficiales, por cuanto se respetaba el conducto regular”.

Con el fin de acreditar la participación del segundo acusado en el delito de secuestro en esta causa, el mencionado Adolfo Fernando Born Pineda, el tribunal consideró como elemento de prueba, en primer lugar, los propios dichos del acusado. Born Pineda reconoce que ése 23 de enero de 1978 se le ordenó telefónicamente, ignorando de quién emanaba la orden, que retirara desde la 14º Comisaría de Carabineros a un suboficial que allí se encontraba detenido y que debía ser conducido a la presencia del director del DINE, Héctor Orozco Sepúlveda. Señala que, “una vez enterado que el suboficial se encontraba en la antesala de su oficina, éste último le ordenó que luego de retirarle su tarjeta de identificación lo despachara, mandato que cumplió de inmediato conduciéndolo hasta la puerta del ascensor, ignorando su posterior paradero”.

En relación a la participación del acusado Born Pineda, la declaración de Otto Silvio Trujillo Miranda, conocido de la víctima, es elocuente. Trujillo Miranda señala que, al día siguiente de la desaparición de Jorquera, intentó averiguar su paradero y llamó a Gerardo Huber, Mayor de Ejército e integrante de la DINA. No obstante, éste no pudo proporcionarle información alguna ya que le señaló que en la DINE no le habían querido entregar antecedentes, “dándole a entender que había hablado con Born Pineda y que éste no había querido decirle nada”.

También aquí la declaración de la ya mencionada María Patricia Maturana Manieu, secretaria de Orozco, es importante. En relación al segundo acusado, Adolfo Born, recuerda que dicho oficial visitó en variadas oportunidades al General Orozco en su oficina y que dichas visitas “las realizaba vestido de civil por sus labores propias de inteligencia”.

La sentencia de la Corte de Apelaciones confirmó la sentencia original con modificaciones al introducir cambios en la determinación de las penas. En esta  segunda instancia, la Corte estima que, ponderando los antecedentes y “dada la extensión del mal producido -muy superior al tiempo mínimo previsto en la norma del tipo penal aplicable en la especie-, y las circunstancias en que se produce la privación de libertad y posterior desaparición de la víctima, corresponde elevar la sanción a cada uno de los acusados”.

No obstante ello, la Corte Suprema realizó un análisis más detallado que las instancias anteriores atribuyéndole especial relevancia a algunas pruebas no destacadas en la sentencia de primera instancia. Indicando que “Además de la prueba rendida identificada en el fallo de primera instancia, la sentencia de reemplazo hace referencia a prueba testimonial y documental relevante que no fue destacada en el fallo de primera instancia”

De este modo, la Corte Suprema, en tanto, revoca la condena a Adolfo Fernando Born Sepúlveda como autor del delito de secuestro calificado, declarando que queda absuelto de las acusaciones en su contra. En relación a la condena de Héctor Manuel Rubén Orozco Sepúlveda, ésta es confirmada con modificaciones, rebajando la pena impuesta a cuatro años de presidio menor.

Efectivamente, esta última sentencia dio cuenta de algunos cambios en los hechos que se tenían por probados. De este modo, en la sentencia de reemplazo se expresa, por ejemplo, que la trayectoria de Guillermo Jorquera Gutiérrez en el Ejército había sido “destacada”, siendo ubicado en lugares de trabajo por recomendación de sus propios superiores. El último lugar en donde trabajó fue, precisamente, el Ministerio de Relaciones Exteriores, en donde estuvo desde el 19 de agosto de 1976 al 29 de agosto de 1977, con el fin de ejercer labores de inteligencia y seguridad, obteniendo por ello destacadas calificaciones de sus superiores. En este Ministerio estuvo bajo dependencia de Carlos Guillermo Osorio Mardones, fallecido trágicamente pocos días antes del 23 de enero de 1978 (día de la detención de Jorquera Gutiérrez), hecho que habría influido en su decisión de asilo. Como ya se ha expuesto más atrás, en versión de su ex compañero y camarada Otto Silvio Trujillo Miranda –al parecer el último amigo que conversó con él- Jorquera Gutiérrez le confidenció que “estaba seguro que lo iban a matar, pues dos días antes habían matado a Osorio, con quien manejaba información respecto a la adulteración de pasaportes en el caso Letelier”. No obstante, la víctima le aseguró que él ya lo tenía todo arreglado. Trujillo Miranda agrega que, horas más tarde, supo de su intento fallido de asilo. En este Ministerio su jefe directo era el Coronel Valdés Puga.

Otro hecho que agrega la sentencia de reemplazo es que aproximadamente un mes y medio antes del día 23 de enero de 1978, la conducta de Guillermo Jorquera sufre variaciones: empieza a beber, se le dispara un tiro de su arma que lo hiere en una rodilla y es hospitalizado en el Hospital Militar. Allí recibe además tratamiento psicológico adicional por depresión durante aproximadamente quince días.

Luego, los sucesos acontecen de manera más o menos parecida a la que relataban las anteriores sentencias: El día 23 de enero de 1978, pasado las 15.45 hrs. el Carabinero Carlos Segundo Garrido Sotomayor, de punto fijo en el exterior del edificio de la Embajada de Venezuela, y mientras se encontraba parado en un antejardín, vio a un sujeto que resultó ser la Guillermo Jorquera. Éste se le habría acercado y preguntado la hora. Cuando el carabinero Garrido Sotomayor se agachó para mirar su reloj, Jorquera lo encañonó por la espalda y le ordenó que caminara a la puerta de la embajada porque se iba a asilar. Al ser requerido para que le entregara su arma de servicio y hacer el ademán de sacarla, el carabinero le tomó el cañón del arma y se la quitó. Rápidamente Jorquera Gutiérrez sale corriendo hacia Pedro de Valdivia, pero Garrido Sotomayor logra reducirlo con la ayuda de otro carabinero que estaba de punto fijo en casa del Ministro de Defensa. Mientras todos esperan que los fueran a buscar desde la Unidad, el detenido dijo que era Suboficial Mayor del Ejército y que pertenecía a la CNI, lo que informó en la Comisaría a sus superiores. Desde Carabineros reportan los hechos al Ejército, por lo que concurre un oficial del Cuerpo de Inteligencia. Éste se identificó debidamente y es a él a quien entregan al detenido, junto con su documento de identidad y el arma que portaba. Dicho oficial lo lleva directamente al despacho y presencia del Director Nacional de Inteligencia del Ejército, ubicado en el 8º piso del Ministerio de Defensa, lugar desde el cual se pierde todo rastro físico de él.

Con posterioridad a todos estos hechos, la mujer, hermanos y otros parientes de Jorquera inician su búsqueda recibiendo de compañeros de trabajo de éste sus prendas de vestir y otras especies de su propiedad. Además, aseguran haber recibido informaciones, sin confirmar, de su existencia, pero como eventual detenido en lugares desconocidos, especialmente ubicados en el Norte. También reciben como informaciones acerca de que habría fallecido, desconociéndose, finalmente, su paradero o existencia real. Al mismo tiempo, todos ellos son objeto de amenazas y seguimientos diversos, con el objeto de que desistan de su búsqueda.

En relación con la participación de Héctor Orozco, la Corte señala, en el considerando 4° de la sentencia de reemplazo, que los antecedentes reseñados tanto por la sentencia en alzada como por la de la Corte Suprema constituyen cada uno de ellos presunciones suficientes para dar por establecido que el General Héctor Rubén Orozco Sepúlveda era, para el día 23 de enero de 1978, Director de Inteligencia del Ejército DINE. Que bajo el mando superior de este General estaba toda la organización de Inteligencia Militar, en la cual se desempeñaba como subalterno la víctima, el Suboficial Guillermo Jorquera Gutiérrez, con especial y temporal destino en el Ministerio de Relaciones Exteriores en el área de inteligencia, que se inicia allí con altas calificaciones y estima de sus superiores. Que en el Ministerio de Relaciones Exteriores Jorquera Gutiérrez tiene como superior inmediato a Carlos Guillermo Osorio Mardones, persona vinculada posteriormente al episodio pasaportes emitidos por ese Ministerio en el caso Letelier. Paulatinamente, la conducta de Jorquera empieza a declinar por su progresiva tendencia a la bebida, lo mismo que el trato y consideración de sus superiores. Sufre lesiones por escape de munición desde su arma, depresión y tratamiento hospitalario, decidiendo el Ejército darlo de baja a pedido expreso e insistente del propio General Orozco en su calidad de Director de Inteligencia, extendido al Director del Personal de Ejército el día 22 de noviembre de 1977, reiterada el 6 de enero de 1978, y cursada efectivamente en fecha posterior poco clara.

Como ya han sugeridos elementos probatorios anteriores, ése día 23 de enero Guillermo Jorquera Gutiérrez –y temiendo perder la vida como ocurriera poco antes con su camarada Carlos Osorio Mardones- decide asilarse en la Embajada de Venezuela. Como ya se ha relatado, su intento es frustrado por la intervención de un funcionario de Carabineros. Tras ello, es entregado en calidad de detenido por la superioridad de la 14ª Comisaría de Carabineros a un Capitán de Ejército, quien compareció especialmente para hacerse cargo de su custodia y traslado directo a la presencia del Director General de la DINE, como se le había ordenado radialmente. En este acto recibe el documento de identificación y arma del detenido, trámite en el cual se identificó con sus credenciales y grado militar reales. La propia confesión de Orozco Sepúlveda admite que efectivamente tenía acordado recibir en audiencia a Jorquera Gutiérrez, pero afirma que decidió dejarla sin efecto al enterarse que había sido dado de baja del Ejército, ordenando su retiro de las dependencias de su despacho.

En el hecho se dio estricto cumplimiento a las instrucciones de procedimiento dispuestas por el acusado Orozco en su calidad de Director General de la DINE precisamente del cómo debían proceder sus subalternos proceder cuando Carabineros detenían a militares. Esto es, en primer lugar, una vez comunicado el hecho de la detención por la DICOMCAR, el Jefe del Cuerpo de Inteligencia del Ejército (CIE) ordenaba que un móvil pasara a buscarlo. Enseguida, se le daba cuenta de lo sucedido al Director de Inteligencia del Ejército, señor Orozco, o a su secretario (un Brigadier), dependiendo de quién contestara o la importancia del asunto. Finalmente, el Director de Inteligencia decidía qué hacer con el detenido. Este procedimiento fue adoptado por el General Orozco a raíz de una “reprimenda severa que había recibido por parte del General Pinochet, decidiendo que desde entonces se le comunicara absolutamente todo lo que ocurriera y que él iba a ser quien decidiría qué tenía importancia y qué o no la tenía”. No obstante, las últimas noticias reales que se tiene del Suboficial Guillermo Jorquera Gutiérrez se pierden el mismo día 23 de enero de 1978 desde el 8º piso del edificio del Ministerio de Defensa. Los parientes de Jorquera Gutiérrez sólo reciben con posterioridad sus ropas e informaciones, no confirmadas, que se encontraría detenido en unidades del Ejército ubicadas en el norte del país. Del mismo modo, amenazas de varones desconocidos dirigidas a que terminaran su búsqueda. La cónyuge del ofendido, Herminia Codocedo, no es recibida por el General Orozco, no obstante haberle solicitado audiencia en 45 oportunidades.

Finalmente, Héctor Manuel Rubén Orozco Sepúlveda fue condenado a la pena de cuatro años de presidio menor, como autor del delito de secuestro calificado en la persona de Guillermo Jorquera Gutiérrez, cometido en Santiago el día 23 de enero de 1978.