Relato basado en la sentencia de primera instancia dictada por el juez Jaime Salas Astrain, confirmada la por la Corte Suprema en 2006.

Caso Hugo Vásquez Martínez y Mario Superby Jeldres

La noche del 23 de diciembre de 1973, dos funcionarios del Retén de Carabineros de Choshuenco, previamente concertados, participaron en forma planificada, directa e inmediata en la muerte de dos jóvenes pertenecientes al Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR, identificados como Hugo Rivol Vásquez Martínez (de nombre político «Eusebio»), estudiante universitario de 21 años de edad y Mario Edmundo Superby Jeldres (de nombre político «EI Braulio»), también estudiante universitario de 23 años. Los funcionarios involucrados fueron Paulino Flores Rivas, Sargento de Carabineros, Jefe de Unidad del Retén de Choshuenco, acusado de autor; y Rufino Rodríguez Carrillo, Cabo de Carabineros del Retén de Choshuenco, también acusado como autor. El hecho tuvo lugar al interior de la casa de la familia Arias Riffo, ubicada en el fundo Molco y en él se utilizaron fusiles SIG, calibre 7,62 x 51 mm, armamento automático de grueso calibre y gran capacidad de fuego. El hecho antes descrito tuvo lugar en la cocina de la casa ya mencionada, en momentos en que las víctimas se encontraban sentadas frente a una mesa. Los jóvenes miristas habían acudido a la casa de los Arias Riffo para abastecerse de alimentos ya que, sabiendo que eran buscados por su militancia política, se encontraban escondidos en las montañas de la zona. Los Carabineros involucrados en los sucesos, habían sido informados de que éstos bajarían a casa de los Arias Riffo ese día y a esa hora, por lo que les prepararon una emboscada. En tales circunstancias, Hugo Rivol Vásquez Martínez falleció en forma instantánea y Mario Edmundo Superby Jeldres resultó herido en sus extremidades inferiores, falleciendo horas más tarde en el trayecto de Choshuenco a Panguipulli mientras era trasladado en una barcaza junto al cadáver del mencionado Hugo Vásquez Martínez.

De la sentencia se puede concluir que la intención de los acusados “no sólo fue causar las heridas que, en definitiva, provocaron la muerte de aquéllos, sino que además y, muy especialmente, lograr obtener todo tipo de información, a partir de los sujetos pasivos, con relación a las presuntas actividades extremistas en las que estaban involucrados”. Para el tribunal, los sucesos ocurridos en Choshuenco incluido el traslado en la barcaza del fallecido mirista Vásquez Martínez y la intención de mantener con vida a Mario Superby Jeldres para interrogarlo, constituyen efectos planificados y buscados por el Sargento Flores Rivas y el Cabo Rodríguez Carrillo.

Del tercer acusado, Hernán Salas Alarcón, éste como encubridor y por entonces practicante de Carabineros también del Retén de Choshuenco, el tribunal pudo determinar que no participó directamente en los homicidios de los miristas, pero que sí contribuyó a facilitar los medios a los otros dos Carabineros que sí consumaron el delito a fin de trasladar a las víctimas a la ciudad de Panguipulli.

Dado que la presenta causa se trataba de de detenidos desaparecidos o ejecutados políticos, entre los elementos probatorios considerados para acreditar los hechos se consideraron las actas de exhumación de los restos óseos de un N.N, presuntamente Hugo Rivol Vásquez Martínez, obtenidos de una excavación realizada en una tumba ubicada en el patio 8-B, fila 4, sepultura 17 del Cementerio Municipal de Valdivia, la cual se llevó a cabo con ocasión del presente proceso. Entre dichos elementos probatorios también se consideró el Informe Médico Legal extendido por la Unidad Especial de Identificación de Detenidos Desaparecidos del Servicio Médico Legal de Santiago, en el que se concluye que las osamentas exhumadas por orden del Tribunal, corresponden a restos humanos, de sexo masculino, de edad entre 18 y 23 años, de estatura 167+/- 3 cms. con una data de muerte 25 a 30 años y cuya causa de muerte es “compatible con traumatismo por agente vulnerante de alta energía”. Se informa, además, que se compararán los antecedentes clínicos y genéticos las osamentas con los de Hugo Vásquez Martínez.

En relación con los hechos que el tribunal tuvo por acreditados cobran especial relevancia elementos de prueba como la copia autorizada de la partida de defunción de Hugo Rivol Vásquez Martínez en la que se indica que su causa de su muerte fue la de heridas a bala en el abdomen, complicadas. También el Certificado de defunción remitido por la Señora Oficial Civil de Valdivia correspondiente a un N.N. alias «El Braulio» fallecido el 23 de diciembre de 1973 en Panguipulli a causa de una anemia aguda producto de heridas a bala en las extremidades inferiores.

Otro antecedente lo constituye la querella interpuesta por la hermana de una de las víctimas, Margarita Vásquez Martínez, en la cual señala que el día 23 de diciembre de 1973 a las 23.15 hrs falleció en el Sector Molco, localidad de Choshuenco, su hermano Hugo Vázquez Martínez. En el mismo sentido, fue considerada como antecedente la querella interpuesta por el padre de la segunda víctima, Julio Superby Ríos, en la cual se expresa que, el día 23 de diciembre de 1973 a las 23.15 hrs, falleció su hijo Mario Superby Jeldres. Ambos jóvenes se encontraban juntos en los bosques del sector, eludiendo desde el 11 de septiembre de ese año al personal militar que los buscaba. El día 23 de diciembre, Mario Superby y Hugo Vásquez descendieron a buscar alimentos donde lugareños que los apoyaban, donde fueron aprehendidos por personal de Carabineros de Chile con asiento en el Retén de Choshuenco e inmediatamente ejecutados.

Otro elemento de prueba fue la Declaración los testigos de oídas, Luis Alarcón, Alberto Alarcón, Juan Miguel Alarcón y Margot Alarcón. Todos ellos conocían a la víctima Hugo Vásquez, pues era hijo del administrador del fundo Molco, Pedro Vásquez, quien debió abandonar el país con posterioridad al golpe de Estado. Los testigos afirman haber oído de un enfrentamiento en dicho lugar en el cual intervino Carabineros y en el cual se les dio muerte a dos jóvenes, entre ellos a Hugo Vásquez, llevándose los uniformados los cuerpos de las víctimas en lancha hacia Panguipulli.

Otra declaración considerada como elemento de prueba por el tribunal fue la de Ismael Riffo, quien también conocía a Hugo Vásquez. Riffo Señala que una noche de 1973, Hugo Vásquez llegó a su casa ubicada en el fundo Molco, que allí fue encañonado por Carabineros los cuales les ordenaron abrir la puerta encontrándose del otro lado los dos jóvenes, uno de ellos Hugo Vásquez. Agrega que éstos entraron a la casa sin hacer preguntas, momento en el cual Carabineros apareció del comedor y les dispararon con fusiles al cuerpo sin que los jóvenes hayan tenido oportunidad de repeler el ataque. Aunque no podría asegurarlo supo que esa misma noche los cuerpos fueron sacados en lancha de Choshuenco. Finalmente, dado que fue testigo presencial de la ejecución de Hugo Vásquez y del otro joven puede señalar que no existió enfrentamiento y que éstos fueron muertos a quemarropa sin que se les diera oportunidad de hacer nada. Similar testimonio es otorgado por doña Teodora Riffo Díaz, dueña de la casa en la cual ocurrieron los hechos.

También la Declaración de Manuel Méndez Fuenzalida, quien en 1973 era Capitán de la Barcaza que hacía el recorrido entre Choshuenco – Panguipulli. Señala que, cerca de la pascua del año 1973, como a las 4.00 hrs. de la mañana, llegó a su domicilio Carabineros y otros uniformados, quienes les ordenaron que debía trasladar a Panguipulli en la barcaza a unos cuerpos, no pudiendo identificar en ese momento de quiénes se trataba. Señala también que antes de embarcarse, debió concurrir al Retén de Carabineros de Choshuenco y lo hicieron pasar a un lugar donde se ubicaban los calabozos, pudiendo ver dos cuerpos que todavía no estaban totalmente tapados sobre unas camillas. No sabe cuál de ellos andaba con pantalón corto, pero señala que reconoció al joven Vásquez quien andaba con botas de goma. El testigo señala que podría asegurar que alguno de los Carabineros que viajaban con los cuerpos en la barcaza eran Rufino Rodríguez y Paulino Flores quienes estaban activos en el Retén Choshuenco. Finalmente, señala que, de regreso en el pueblo supo que a estos dos jóvenes les habían tendido una trampa dentro del fundo Molco donde los habían baleado, “dentro de la casa de un tal Arias”.

Otro elemento de prueba fue la Declaración de José Manuel Bravo, quien en el año 1973 era amigo de  una de las víctimas, Hugo Vásquez. Agrega Bravo que, con posterioridad al 11 de septiembre de 1973, ambos miristas debieron ocultarse en las montañas ubicadas en el Sector de Choshuenco, por lo cual Hugo y Mario bajaban al pueblo a buscar alimentos a la casa de la familia Arias, quienes les prestaban ayuda. Agrega que dado que la familia Arias sabía a qué día y hora bajarían los jóvenes a su domicilio, Carabineros también conocían esa información, gracias a lo cual pudieron preparar una emboscada con las consecuencias ya conocidas. Este último testimonio, desde el punto de vista de la memoria histórica, es relevante toda vez que se refiere a las víctimas mientras permanecían escondidas, y a la necesidad que los condujo a buscar ayuda en la familia Arias donde, finalmente, fallecieron por un operativo premeditado de parte de Carabineros del Retén de Choshuenco.

En relación a los hechos que el tribunal tuvo como acreditado, fue relevante también el Informe Pericial Balístico elaborado por el Laboratorio de Criminalística de la Policía de Investigaciones de Santiago señala que el fusil SIG calibre 7,62 x 51 mm. es un arma de guerra que posee proyectiles altamente perforadores, particularmente si la persona impactada se encuentra a una distancia entre 3 ó 4 metros. Lo mismo un set Fotográfico y un acta de inspección personal del tribunal en los que se singulariza el lugar exacto donde se habría encontrado ubicada la casa de doña Teodora Riffo Díaz y en la que habrían ocurrido los hechos investigados en esta causa.

Luego, el informe del Señor Director Nacional del Servicio Médico Legal referente al análisis de ADN mitocondrial de osamentas presumiblemente de Hugo Rivol Vásquez Martínez en el que se concluye que la muestra D-103174 (pieza dentaria N°17) presenta una secuencia de ADN mitocondrial para las regiones hipervariables HV I y HV2 que es idéntica (en términos identificatorios) a la secuencia obtenida para la muestra 134P (perteneciente a Lidia de las Mercedes Martínez Labra, madre de Hugo Rivol Vásquez Martínez). Por lo tanto, los resultados obtenidos son compatibles con una relación genética de línea materna del tipo madre – hijo para ambas muestras; todo lo que permite confirmar la identidad de los restos de la víctima Vásquez Martínez.

La sentencia de primera instancia fue confirmada por la Corte de Apelaciones, en cuanto declara prescrita la acción penal para perseguir la responsabilidad penal de Paulino Flores y Rufino Rodríguez. No obstante, revocada en cuanto declara prescrita la acción penal para perseguir la responsabilidad penal de Hernán Salas Alarcón y se declara, en cambio, que se lo absuelve de la acusación de ser encubridor de los homicidios de Hugo Rívol Vásquez Martínez y de Mario Edmundo Superby Jeldres. Esta setencia instroduce modificaciones en cuanto a los marcos normativos, al considerar que la conducta del acusado Hernán Salas no puede ser encuadrada en la figura de encubridor del artículo 17 del Código Penal. En este sentido, el tribunal señala que “no cabe calificar de encubrimiento la conducta de Salas; el debió cuidar la vida del herido y a ello se atuvo en razón de la vida misma y de su deber profesional. No hubo en él otra consideración conocida que la de prevenir los efectos apremiantes y fatales del crimen”.

Finalmente, la Corte Suprema revoca la sentencia de primera instancia, en cuanto declara prescrita la acción penal para perseguir la responsabilidad penal de Hernán Salas Alarcón, y se decide, en cambio, que se lo absuelve de la acusación formulada en su contra como encubridor de los homicidios. También revocada la sentencia de primera instancia en cuanto declara prescrita la acción penal para perseguir la responsabilidad y absuelve a los acusados Paulino Flores Rivas y Rufino Rodríguez Carrillo, y en su lugar se resuelve que se condena a cada uno de ellos a sufrir la pena de cinco años de presidio menor en su grado máximo, en calidad de autores de los delitos de homicidio calificado de Hugo Rivol Vásquez Martínez y Mario Edmundo Superby Jeldres.