Relato basado en la sentencia de primera instancia dictada por el Ministro de fuero Alejandro Solís, confirmada por la Corte Suprema en 2009.

Jorge D`Orival Briceño

Jorge Humberto D´Orival Briceño, 26 años, estudiante egresado de la carrera de Medicina Veterinaria y militante del MIR es detenido por agentes de la DINA, el día 31 de octubre de 1974, en el domicilio de los padres de su conviviente, Antonieta de la Luz Rubio Aranda. La detención tuvo lugar en el mencionado domicilio, ubicado en la comuna de San Miguel, y en presencia de su pareja, Antonieta Rubio Aranda y de algunos familiares. Los agentes se movilizaban en dos vehículos; una camioneta Ford, año 1958, de color gris un segundo, marca Chevrolet de color rojo, con toldo color verde oliva. Según indican los hechos que se tienen por probados, los agentes ingresaron al inmueble, sin portar orden judicial o administrativa alguna, esposaron a la víctima y la subieron al vehículo  en el que se encontraba Marcelo Salinas Entel, actualmente detenido desaparecido. Tras ello, fue trasladado a diferentes centros de detención; según consta en otros testimonios, el de “José Domingo Cañas” y “Cuatro Álamos” donde fue visto por muchos testigos. De éste último fue sacado junto a otros detenidos con destino desconocido, sin que a la fecha se haya vuelto a tener noticia de su paradero y sin que conste ingreso o salida del país, así como tampoco su defunción. “Se enmarcan estos hechos dentro de un patrón similar a los ocurridos durante aquella época que se iniciaban mediante el seguimiento y vigilancia de la víctima hasta terminar en un secuestro violento” (Considerando 2º).

Entre los antecedentes que permitieron al sentenciador establecer los hechos se considera como antecedente el recurso de amparo interpuesto con motivo de la desaparición de la víctima por su conviviente, Antonieta de la Luz Rubio Aranda. En él afirma que si bien D´Orival Briceño fue secuestrado desde el domicilio de los padres de ésta el mencionado día 31 de octubre de 1974, días más tarde, el 4 de noviembre fue llevado hasta su domicilio. Agrega que se veía en muy mal estado físico y que cojeaba de un pie. Luego, fue conducido a la casa de sus padres y que una vez allí llevaron a la madre al vehículo en que lo mantenían y que él le habría dicho que su hermano “se entregara”. Esta información es coincidente con la de la testigo, la cual consta en una declaración jurada que fue agregada al recurso de amparo y a la querella interpuesta por Rubio Aranda. En ese testimonio, la madre de D’Orival Briceño, Carmen Rosa Briceño Martínez, relata cómo la víctima fue llevado hasta su casa por siete agentes de la DINA al mando de Osvaldo Romo ese 4 de noviembre. Que a él lo dejaron sentado en la cabina de una camioneta, en tanto a ella la sacaron a la calle. Que vio a su hijo en un estado irreconocible, con los ojos desorbitados, rojos, hinchados, en muy mal estado y que fue entonces cuando le dijo que “entregara” a su hermano Agustín, funcionario de Investigaciones, a quien andaban buscando. No obstante éste no se encontraba en la casa. Añade Rosa Briceño Martínez que Osvaldo Romo había estado antes en su domicilio, tomando café con su hijo Agustín. Por último, concluye declarando que el 24 de julio de 1975 el nombre de su hijo apareció en un listado de 119 personas fallecidas en Argentina en un enfrentamiento (Considerando 1°).

En relación a estas 119 personas desaparecidas y supuestamente muertas en un enfrentamiento en Argentina y entre las cuales se quiso hacer creer estaba D’Orival Briceño (maniobra comunicacional publicada en varios medios chilenos y argentinos durante el año 1975 con el objeto de ocultar los secuestros y las desapariciones forzadas), también constituyó un elemento de prueba el Oficio Nº 27-F-336 del Ministerio del Interior, en donde informa que no poseen antecedentes sobre D’Orival Briceño, agregando además que “(…) sobre publicaciones aparecidas en la prensa extranjera, acerca de la evasión, desaparición o muertes de ciudadanos en el exterior y reproducidas en diarios de nuestro país, no existe información oficial alguna que permita ratificar tales hechos…” (Considerando 1°). En un sentido similar se pronuncia el fallo del Tribunal de Ética del Colegio de Periodistas.

Por este caso, fue condenado Manuel Contreras Sepúlveda, a la fecha de ocurridos los sucesos Coronel de Ejército, como autor mediato, aun cuando el tribunal no identifica en un considerando los hechos en los cuales se sustenta su participación. No obstante, dada la información contenida en la sentencia, se pudieron establecer los hechos ya mencionados, sumado al hecho de que, para ese entonces, Manuel Contreras Sepúlveda estaba a cargo de la DINA, un organismo secreto, jerárquico y compartimentado, y que fue él quien permitió, en su calidad de autor mediato, que se cometiera el delito investigado. Del mismo modo, se establece como conocido por todos, que la DINA pretendía exterminar a los militantes del MIR, privándolos ilegítimamente de libertad, sin orden competente alguna de autoridad administrativa o judicial.

Del mismo modo, por este mismo caso fue condenado Marcelo Luis Manuel Moren Brito, quien a la fecha de los hechos era Mayor de Ejército. Al igual que en el caso de Contreras Sepúlveda, si bien el tribunal no identifica en un considerando los hechos en los cuales se sustenta su participación, no obstante ello y a partir de la información contenida en la sentencia, se pudieron establecer todos los hechos ya mencionados en relación a la detención ilegal de la víctima. Lo mismo sucedió gracias al testimonio de distintos testigos (consignados como pruebas, así como también el Informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación), se pudo establecer la presencia de Jorge D´Orival Briceño en los distintos centros de detención. Entre éstos, el de “José Domingo Cañas”, en donde Moren Brito se desempeñaba como jefe de cuartel, quien además dirigía y estaba a cargo de las Brigadas Operativas que tuvieron como objetivo reprimir los grupos de izquierda, entre ellos el MIR al que pertenecía D´Orival Briceño.

El tercer condenado corresponde a Francisco Maximiliano Ferrer Lima, Capitán de Ejército a la fecha de los sucesos, calificado como autor. El tribunal tampoco identifica en su caso los hechos en los cuales se sustenta su participación; sin embargo, se logra establecer que el Capitán Ferrer Lima estaba a cargo de los interrogatorios a los detenidos que pasaban por los centros de detención de la DINA, y que siendo dicho organismo de carácter secreto, jerárquico y compartimentado, Ferrer Lima se desempeñó en la Brigada Operativa “Caupolicán”.

El cuarto condenado en calidad de autor en esta causa es Miguel Krassnoff Martchenko, quien por esa época era Teniente de Ejército. Del mismo modo que en los casos anteriores el tribunal no identifica los hechos en los cuales se sustenta su participación. No obstante ello, sí logra determinar que Krassnoff Martchenko, también conocido como el “Capitán Miguel”, por las mismas fechas en que sucedieron los hechos se desempeñaba como analista y jefe de grupos operativos en los centros de detención de la DINA, “José Domingo Cañas” y “Cuatro Álamos”, ambos centros en donde fue visto D´Orival Briceño antes de perderse su rastro de manera definitiva. Del mismo modo, en su calidad de jefe de dichos grupos operativos, recibía informes sobre el funcionamiento de los grupos encargados de la represión del MIR.

El quinto condenado, en este caso en calidad de cómplice, es Basclay Humberto Zapata Reyes, quien por esa época era cabo del Ejército. Tampoco aquí el tribunal logra identificar los hechos en los que se sustenta su participación. No obstante ello, Basclay Zapata trabajaba bajo el mando de Krassnoff Martchenko con personal del Ejército y también civil, en las brigadas “Halcón 1 y 2” y en la agrupación “Caupolicán” de “José Domingo Cañas”.

El sexto condenado en calidad de cómplice en este caso es Orlando José Manzo Durán, a la fecha de los sucesos, gendarme. Según consta en el Considerando 29º de la sentencia, las presunciones judiciales obtenidas de las declaraciones de los testigos “permiten tener legal y fehacientemente acreditada en el proceso la participación del acusado (…) en calidad de cómplice del delito de secuestro calificado cometido en la persona de Jorge Humberto D´Orival Briceño, a contar del 31 de octubre de 1974, por cuanto se desempeñaba como jefe de `Cuatro Álamos´, recinto de reclusión desde el cual fue sacado D´Orival (…)”. Consta también el mismo Considerando que no se registró ni su ingreso como tampoco su egreso, pese a venir de otro recinto clandestino de reclusión, como fue José Domingo Cañas, que fue lo que también ocurrió con varios otros prisioneros.

Juan Manuel Contreras Sepúlveda fue condenado a la pena de quince años de presidio por su calidad de autor del delito de secuestro calificado de Jorge D´Orival Briceño, a contar del 31 de octubre de 1974.

Marcelo Luis Moren Brito fue condenado a la pena de diez años de presidio por su calidad de autor del delito de secuestro calificado de Jorge D´Orival Briceño, a contar del 31 de octubre de 1974.

Francisco Maximiliano Ferrer Lima fue condenado a la pena de diez años de presidio por su calidad de autor del delito de secuestro calificado de Jorge D´Orival Briceño, a contar del 31 de octubre de 1974.

Miguel Krassnoff Martchenko fue condenado a la pena de diez años de presidio por su calidad de autor del delito de secuestro calificado de Jorge D´Orival Briceño, a contar del 31 de octubre de 1974.

Basclay Humberto Zapata Reyes fue condenado a la pena de cinco años de presidio por su calidad de cómplice de secuestro calificado de Jorge D´Orival Briceño, a contar del 31 de octubre de 1974.

Orlando José Manzo Durán, fue condenado a la pena de cinco años de presidio por su calidad de cómplice de secuestro calificado de Jorge D´Orival Briceño, a contar del 31 de octubre de 1974.

El acusado César Manríquez Bravo fue absuelto.