Relato basado en la sentencia de primera instancia dictada por el Ministro de Fuero Juan Guzmán Tapia, confirmada por la Corte Suprema en 2006.

Jorge Enrique Espinoza Méndez

Las pruebas presentadas al proceso llevaron al tribunal a establecer que Jorge Enrique Espinoza Méndez, cuyo nombre político era “Abel”, fue detenido ilegalmente y secuestrado en el sector céntrico de la la ciudad de Santiago, el día 18 de junio de 1974. A partir del testimonio de su madre, Aída Méndez Castro, se pudo establecer que, efectivamente, ese día a las 21 hrs. se presentaron en su domicilio tres sujetos vestidos de civil, que se identificaron como funcionarios del servicio de inteligencia de Carabineros y que no exhibieron orden competente. En esas circunstancias, le informan que ese mismo día a las 16 hrs. habían detenido a su hijo en la Plaza de Armas, en la esquina de Catedral. La madre de la vícitima agrega en su denuncia que “el nombre de su hijo apareció posteriormente en una lista de la revista Argentina LEA, en la que se le dada por muerto en enfrentamientos ocurridos en el extranjero, listas publicadas en junio de 1975” [Se trata de una de las publicaciones falsas con que mediante una operación de inteligencia internacional, denominada Operación Colombo, se intentó ocultar mediante la simulación de enfrentamientos internos en Argentina, la detención y desaparción de 119 personas en su mayoría miembros del MIR].

La sentencia da por probado también que desde el momento de la detención se desconoce el paradero de la víctima, considerando para esto los oficios tanto del Registro Civil como del Departamento de Extranjería y Policía Internacional, respectivamente, en donde se señala que desde el año 1974 a la fecha, “no aparece la defunción de Jorge Enrique Espinoza Méndez”, así como tampoco “registra anotaciones de viaje fuera del Territorio Nacional” en los archivos de la sección de Control Internacional de Fronteras del Departamento de Extranjería y Policía Internacional. Del mismo modo, no registra atención de urgencia, ni hospitalización en el Hospital Salvador, Hospital de la Fuerza Aérea de Chile, Hospital Siquiátrico, Hospital de la Fuerza Aérea de Chile, Hospital Militar y Hospital Gral. Humberto Arraigada.

En este mismo sentido, son prueba de la ausencia desde entonces de Jorge Espinoza Méndez los oficios N° 3542 y 3679 del Ministerio del Interior, en los cuales se informa que no se ha dictado orden o resolución su contra, como que tampoco existe constancia de haber sido detenido por Servicios de Seguridad, “señalando que en su prontuario civil aparece registrada una anotación: filiación política Movimiento de Izquierda Revolucionario MIR”. Del mismo modo, los oficios del Cementerio General de Santiago, Cementerio Católico y Cementerio Metropolitano, informaron que “revisados los Registros de la Sección de Estadística, Jorge Enrique Espinoza Méndez, no aparece sepultado en dichos recintos”.

Además de tener por probada la detención, el tribunal acredita que Jorge Enrique Espinoza Méndez fue “brutalmente torturado” en el centro de detención ilegal denominado Londres 38. Uno de elementos para probar esos hechos lo constituyó la declaración judicial de Eliana Carolina Medina Vásquez, quien fue, también, prisionera política. Medina Vásquez señala haber sido detenida el día 11 de mayo de 1974, que primero estuvo en un lugar que correspondía a un estacionamiento de la Plaza de la Constitución y que, más tarde, fue trasladada al Cuartel de Calle Londres N° 38. En este último centro de detención clandestina de la DINA dice haber estado alrededor de 32 días, período durante el cual vio llegar a la víctima, Jorge Espinoza Méndez, quien era traído por Osvaldo Romo. Agrega además que Espinoza Méndez, también conocido como «Abel», “fue brutalmente torturado ya que se encontraba en muy mal estado físico y lo más probable es que a consecuencias de las torturas habría muerto”.

Otro testimonio relevante es el del ex prisionero Patricio Hernán Rivas Herrera, quien afirma que, mientras se encontraba siendo torturado en Londres No 38, Osvaldo Romo pidió a otro oficial que trajera a «Abel», para que este lo convenciera de entregar más antecedentes del MIR. Al verlo llegar se dio cuenta que éste venía muy maltratado.

Un tercer testimonio es el atestado de Aníbal Ángel Benito Sepúlveda Toro, milante del Partido Socialista para la época del golpe militar. Sepúlveda Toro fue detenido el 13 de junio de 1974 por personal de la SICAR (Servicio de Inteligencia de Carabineros y fue trasladado, al igual que Jorge Espinoza Méndez, a Londres 38. Sepúlveda Toro recuerda a algunos de los prisioneros que allí encontró, pero solo por su nombre político. En relación a este caso, recuerda “haber visto a una persona que se encontraba muy mal herida, que debía arrastrarse por el lugar, ya que a consecuencia de las torturas le hablan fracturado el coxis; dicha persona se trataba de Abel, quien era militante del MIR”.

El único acusado en este caso fue Osvaldo Enrique Romo Mena, condenado en calidad de autor del delito de secuestro calificado de Jorge Enrique Espinoza Méndez a contar del 18 de junio 1974. Dicha condena tuvo en consideración varios elementos probatorios, entre éstos, los propios dichos del acusado, Osvaldo Romo. Allí manifiesta que comenzó a trabajar para la DINA en el mes de mayo de 1974, participando en un primer tiempo en la identificación de personas que permanecían detenidas en los distintos recintos, para posteriormente realizar y dirigir detenciones e interrogatorios. Del mismo modo, otro elemento probatorio fueron las declaraciones de la ya mencionada ex prisionera Eliana Medina Vásquez, en la que señala que las torturas eran realizadas por Romo Mena, quien se vanagloriaba de la duración de las mismas, que en algunos casos se prolongaban por más de 12 horas. En el mismo sentido apuntan las declaraciones, también consideradas en la sentencia, de los prisioneros sobrevivientes, Aníbal Ángel Benito Sepúlveda y Manuel Anselmo Carpintero Durán, que reconocieron a Osvaldo Romo como quien toturaba en ese recinto, sin ocultar su labor.

Por este delito Osvaldo Romo fue condenado a la pena de 7 años de presidio mayor en su grado mínimo.