Relato basado en la sentencia de primera instancia dictada por el Ministro Juan Fuentes, confirmada por la Corte Suprema en 2007.

Julia Retamal Sepúlveda

Julia del Rosario Retamal Sepúlveda, profesora de 55 años de edad y militante del Partido Comunista salió de su domicilio ubicado en calle Mujica n° 0275 de Santiago el día 13 de agosto de 1976 en dirección a su trabajo, en Dublé Almeida esquina de Pedro de Valdivia, lugar al que nunca llegó. Ése día es detenida por sujetos no identificados, en las calles Vivaceta y Nueva de Matte, en la comuna de Independencia. La detención fue llevada a cabo por sujetos vestidos de civil, sin que existiera orden emanada de autoridad legítima y competente que la justificase. Los sujetos la condujeron hasta el centro clandestino de detención conocido como “Terranova” o “Villa Grimaldi”, donde fue sometida a interrogatorios y tortura. Desde entonces se ignora su paradero. No se registran salidas o entradas al país suyas, así como como tampoco que conste su defunción.

Dicho cuartel, como se ha podido confirmar, pertenecía por entonces a la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) y estaba ubicado en Avenida José Arrieta a la altura del n° 8200, en la comuna de La Reina. Sabido es que sirvió como un recinto de detención clandestino y secreto, puesto que no se trataba de un establecimiento carcelario de aquellos destinados a la detención de personas establecidos en el Decreto Supremo n° 805 del Ministerio de Justicia de 1928 (vigente a esa época). Además, se ha podido comprobar que se encontraba bajo la subordinación de la DINA, en la cual donde operaban agentes de Ejército, Carabineros e Investigaciones de Chile. También se encuentra acreditado que los Oficiales de Ejército pertenecientes a ese organismo ejercían mando sobre los demás integrantes de las agrupaciones operativas denominadas “Brigadas” y “Agrupaciones”. Entre éstas, la así llamada “Brigada Purén”, cuyos miembros respondían a las órdenes del oficial superior que ejercía el cargo de Director de la DINA, “institución militar, según lo establecido en el Decreto Ley n° 521 de 1974, que por su condición de tal era de carácter jerarquizada. En consecuencia, todos sus miembros se encontraban supeditados a la autoridad de su Director, sin perjuicio de sus responsabilidades correspondientes por los actos personales realizados” (considerando 6°).

En este caso existe una causa judicial previa relacionada a estos mismos hechos. Se trata de un Recurso de Amparo interpuesto por el hermano de Julia Retamal Sepúlveda, Ciro Retamal Sepúlveda, ante la Iltma. Corte de Apelaciones de Santiago el día 20 de agosto de 1976, en favor de su hermana. Allí queda consignada la fecha del 13 de agosto de 1976 como el día en que  Julia Retamal salió de su domicilio en dirección a su trabajo y que es durante dicho trayecto cuando se le pierde la pista hasta el día de hoy.

Todos estos elementos de convicción constituyen presunciones judiciales que permiten acreditar la participación de Juan Manuel Guillermo Contreras Sepúlveda, para ese entonces Director General de la DINA, en calidad de autor del delito de secuestro calificado de la mencionada víctima, Julia del Rosario Retamal Sepúlveda. Ello debido a que en su condición de Director General de una  institución militar y jerarquizada, como lo era la DINA, según lo establecido en el Decreto Ley n° 521 de 1974, “participó en su ejecución impartiendo órdenes a sus subalternos y facilitando los medios para que éstos procedieran a la privación ilegítima de libertad de la víctima” (considerando 10°)

Del mismo modo, se encuentra acreditada la participación en calidad de autor de Carlos José Leonardo López Tapia Coronel del Ejército de Chile a la época de los hechos. Las presunciones judiciales permiten acreditar su participación en calidad de autor en el delito de secuestro calificado de la citada víctima; “por cuanto en su condición de Jefe del centro de detención “Villa Grimaldi”, perteneciente a la DINA, institución militar y jerarquizada, intervino en su ejecución de una manera inmediata y directa” (considerando 13°).

Los elementos de prueba enumerados en la sentencia permiten señalar que que el Coronel Carlos López Tapia estuvo a cargo del centro de detención “Villa Grimaldi” en el año 1976, época en la cual, según la prueba testimonial rendida, estuvo detenida en dicho centro la víctima, Julia Retamal Sepúlveda. Se suma a ello el hecho de que, en su calidad de Jefe de dicho centro, recibía los informes de las agrupaciones de la DINA con pleno conocimiento de lo sucedido en aquel centro de detención.

En relación a los hechos que el tribunal tuvo por acreditados relativos al delito de secuestro calificado, tuvieron especial relevancia los siguientes elementos de prueba: el Recurso de Amparo de 20 de agosto de 1976, deducido por Ciro Retamal Sepúlveda, ante la Iltma. Corte de Apelaciones de Santiago, en favor de su hermana Julia del Rosario Retamal Sepúlveda, de 55 años de edad, profesora, quien el día 13 de agosto de 1976 salió de su domicilio de calle Mujica n° 0275 de Santiago en dirección a su trabajo ubicado en Dublé Almeida esquina de Pedro de Valdivia, lugar al que no llegó y sin que se la haya vuelto a ver en parte alguna (considerando 5°, letra a). Los Testimonios de Rosa Elsa Leiva Muñoz y Juana del Carmen Vicencio Hidalgo, quienes refieren, en general, haber sido detenidas por agentes de la DINA en el año 1976 y haber conocido a Julia Retamal Sepúlveda en “Villa Grimaldi”, lugar en el que compartieron celda con la víctima en la llamada “cajonera”. La primera testigo señala que conocía de antes a la víctima por un amigo en común, y que dentro del Partido Comunista la señora Julia estaba encargada de la parte solidaridad del sector norte de Santiago, conociéndose por el nombre político de “Roxana”, no volviendo a saber de ella. Reconoce a Julia Retamal como la persona que aparece en la fotografía de fojas 33 que le exhibe el Tribunal. La segunda testigo señala que, en una oportunidad, estando detenida, la llevaron a una pieza para que presenciara como le aplicaban corriente eléctrica a una mujer que resultó ser Julia Retamal (considerando 5°, letras j, l). También los Dichos de Eduardo Francisco Contreras Mella, quien expresa que, siendo militante del Partido Comunista, en febrero de 1974 viajó a Panamá, regresando a Chile en 1989. Señala que conoció a Julia del Rosario Retamal Sepúlveda y otros militantes del Partido Comunista que se encuentran desaparecidos, de quien no tiene mayores antecedentes (considerando 5°, letra r). Los Testimonios de Ricardo Víctor Lawrence Mires, José Avelino Yévenes Vergara, Enrique Erasmo Sandoval Arancibia, quienes refieren, en general, haber sido destinados a la DINA en los años 1974 a 1976, señalando que en “Villa Grimaldi” había muchos detenidos, los que estaban a cargo del Jefe del Cuartel que funcionaba como una Unidad, y era dicha autoridad quien debía saber qué personas estaban detenidas, pues se llevaba un registro igual que en las comisarías. Los testigos señalan, además, que a “Villa Grimaldi” llegaban camionetas marca Chevrolet, con toldos, con personas detenidas en su interior, los que eran llevados a las “barracas”, que eran unas dependencias de madera en donde se les dejaba. Relatan además que en el interior de la Casona había una sala donde se efectuaban los interrogatorios, y que los guardias se daban cuenta que a los detenidos se les aplicaba corriente eléctrica, porque los gritos se escuchaban hasta la guardia.  Los detenidos eran interrogados en una oficina principal por el jefe del equipo que los había detenido o por un miembro de otro equipo en base a una pauta que confeccionaba el jefe del equipo. Finalmente agregan que una vez que los detenidos proporcionaban la información que les interesaba, eran enviados a Campamento “Tres o Cuatro Álamos”, cuyo traslado era efectuado por personal de la Brigada Caupolicán en los vehículos con que contaban (considerando 5°, letras q, u, z).

Entre los documentos, el Oficio del Servicio de Registro Civil e Identificación, en el cual consta que Julia del Rosario Retamal Sepúlveda, RUN 1.729.886-9 no detenta cédula de identidad de formato vigente y no registra defunción ingresada en la base computacional (considerando 5°, letra m). El Oficio del Director del Cementerio General, en que se informa que, revisados los archivos del establecimiento desde el 1 de agosto de 1976 al 12 de septiembre del año 2005, se ha constatado que no se encuentra registrada en el Cementerio General la inhumación de doña Julia del Rosario Retamal Sepúlveda (considerando 5°, letra g.1). El Informe del Director del Servicio Médico Legal, el que da cuenta que la víctima no figura en los registros de ingreso de ningún Departamento de esa Institución. Indicándose que su búsqueda se efectuó en los listados de fallecidos cuyos cuerpos no han sido reclamados para su inhumación, y que se mantiene en las cámaras de conservación de las dependencias del Departamento De Tanatología, sin resultados positivos (considerando 5°, letra h.1).

Entre los elementos probatorios de particular interés desde el punto de vista de la memoria histórica, el tribunal tuvo en consideración el testimonio de Claudio Enrique Pacheco Fernández, el cual entrega información sobre el destino final de las víctimas una vez que salían de los centros de detención. El testigo refiere que, perteneciendo a Carabineros de Chile, pasó a formar parte de la DINA, siendo destinado en marzo o abril de 1974 a Londres 38, donde permaneció hasta junio o julio de ese año. Señala que en marzo de 1976 fue trasladado a un cuartel en el sector de Simón Bolívar y estando en ese lugar, en el mes de abril de 1976, fue ordenado a concurrir a “Villa Grimaldi”, donde partieron desde ese cuartel a Colina en una caravana de varios vehículos. Señala que al llegar al recinto militar de Peldehue, se le ordenó resguardar el perímetro junto con otros vehículos, mientras que el resto de los móviles se dirigió hacia el interior del predio. Añade que al cabo de unas tres horas, por órdenes de Germán Barriga, “Don Jaime”, debió subir a un helicóptero junto con Manuel Leyton; percatándose que en el piso de éste había seis o siete paquetes en sacos paperos; el helicóptero partió rumbo hacia el mar y luego de unas dos horas, se abrió de pronto la compuerta, cayendo la mayoría de los bultos y los otros fueron empujados hacia la compuerta por los demás tripulantes del helicóptero; añade que tuvo que repetir esa acción suponiendo que había cuerpos de personas dentro de los bultos, los que no tenían forma determinada y no se percibía movimiento dentro de ellos (considerando 5°, letra o).

La sentencia de primera instancia es confirmada por la Corte de Apelaciones, con modificaciones en cuanto a la determinación de la pena. El acusado Manuel Contreras Sepúlveda, es condenado a la pena de diez años de presidio mayor en su grado mínimo.

El acusado Carlos López Tapia, en tanto, es condenado a la pena de cinco años y un día de presidio mayor en su grado mínimo.

En esta instancia (Corte de Apelaciones) se introducen cambios en los marcos normativos aplicables. Es decir, si bien la sentencia de primera instancia había reconocido en favor de ambos acusados la atenuante de la prescripción gradual o media prescripción, ello es desechado por la Corte de Apelaciones al señalar que, tratándose en la especie de un delito de secuestro, tipo penal de ejecución permanente, el cómputo del plazo de prescripción de la acción penal, se comenzará a contar desde que se concluya o ponga fin el actuar delictual, creado y sostenido voluntariamente por el sujeto activo, estado que en la actualidad no ha cesado, pues se desconoce el paradero de la víctima (considerando 6°). A su vez, la sentencia de primera instancia reconoció en favor de ambos acusados la atenuante del artículo 11 n°6 del Código Penal, la cual es rechazada por la Corte de Apelaciones respecto de Manuel Contreras pues, es de público conocimiento que el acusado se encuentra actualmente cumpliendo condena efectiva, en un recinto penitenciario, en virtud de la pena fijada en los antecedentes Rol Nº2.182-98 episodio Miguel Ángel Sandoval Rodríguez y a mayor abundamiento por aparecer en su prontuario que fue condenado en la causa rol 1/1991 de la Excma Corte Suprema, por el delito de homicidio, pena cumplida (considerando 7°). Estas modificaciones en los marcos normativos aplicables determinan que, respecto de Manuel Contreras Sepúlveda no concurran circunstancias modificatorias de responsabilidad pena, y que a Carlos López Tapia sólo se le reconozca la atenuante del artículo 11 n°6, lo cual explica el cambio en la determinación de las penas aplicadas. Supone además, que Carlos López Tapia ya no reúna las condiciones para ser beneficiario de una remisión condicional de la pena.

La Corte Suprema, en tanto, confirma la sentencia con las mismas modificaciones que introdujo el fallo de segunda instancia. Asimismo, se confirman las mismas modificaciones introducidas por el fallo de segunda instancia.