Relato basado en la sentencia de primera instancia dictada por el Ministro Alejandro Solís, confirmada con modificaciones por la Corte Suprema en 2007

Manuel Cortez Joo

Para la época del Golpe de Estado, Manuel Edgardo Cortez Joo de 28 años era contador y miembro de las “fuerzas centrales” del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR. El día 14 de febrero de 1975 y en horas de la tarde, Manuel Cortez fue detenido en la vía pública, sin mediar orden alguna emanada de autoridad legítima y competente. La acción fue llevada a cabo por sujetos que vestían de civil, quienes lo condujeron al centro clandestino de detención de la Dina, denominado “Villa Grimaldi o cuartel “Terranova”. Más tarde, se comprobaría que los responsables de la detención eran agentes de la DINA, los cuales conformaban un grupo entre quienes estaban, entre otros, un informante civil, Osvaldo Romo Mena; y que se movilizaban en un vehículo manejado por un cabo de Ejército, Basclay Zapata. Según indican varios testigos, Manuel Cortez fue visto por última vez con vida en el ya mencionado centro de detención. Así lo confirman varios testigos, incluida su propia conviviente, Gabriela Wenger Meza, quien también estuvo detenida en dicho recinto durante algunos días. Todos estos testigos relatan haber apreciado las consecuencias físicas de las torturas sufrió mientras estuvo encadenado de sus pies.

En “Villa Grimaldi” el jefe del cuartel era el oficial de Ejército, Mayor Marcelo Moren Brito. Como analista y jefe de grupos operativos se desempeñaba el oficial conocido como el “Capitán Miguel”, cuyo verdadero nombre el Miguel Krassnoff Martchenko. Por último, como jefe de la Plana Mayor actuaba el Mayor Roth Wenderoth, quien tenía bajo su control el área logística, la cual estaba relacionada con la alimentación tanto del personal del Cuartel como la de los detenidos. Asimismo sus labores comprendían la elaboración de las listas de detenidos por los distintos grupos operativos, a los cuales se les asignaba un número para los efectos de pasarles lista.

Las pruebas presentadas en el proceso permiten establecer que, tras su detención y una vez en “Villa Grimaldi”, el 25 de febrero Manuel Cortez Joo fue trasladado al sector del recinto llamado “La Torre”, al interior del mismo terreno de la “Villa Grimaldi”, el cual que contaba seis celdas. Según varios testimonios, el 28 del mismo mes fue la última vez que otros detenidos lo divisaron en este lugar. Fue sacado de allí en dirección a la citada “Torre” junto con otras personas, ninguna de las cuales regresó a ocupar sus celdas y de todas de quienes se ignora hasta la fecha su paradero. “Su nombre apareció en una lista de 59 chilenos presuntamente muertos, heridos o evadidos en enfrentamientos con servicios de seguridad argentinos, la cual se dio a conocer el 24 de julio de 1975 en los medios de prensa nacionales, no obstante, no haberse verificado la autenticidad de la información”. Se debe hacer mención aquí que en el proceso, y en relación a esta lista de 59 chilenos, se da cuenta de una versión pública anterior que posteriormente se demostró falsa [se trata de un supuesto enfrentamiento en Argentina, por esas mismas fechas, en donde habrían muerto militantes del MIR producto de pugnas internas o, en este caso, en un enfrentamiento con militares extranjeros. El 24.7.1975, el diario chileno La Segunda publicó, en relación a este caso, en su titular: “Exterminados como ratones”, con un epígrafe que decía: “59 miristas chilenos caen en operativo militar en Argentina”. Todo estos fue, como se demostraría más tarde, parte de una operación de encubrimiento de la DINA]. En su declaración, la madre de la víctima, Luisa Joo Joo, señala que en el diario “La Segunda” de 24 de julio, bajo el título “Exterminan como ratas a miristas”, se señala que su hijo habría muerto en Argentina. Por su parte, el testigo Héctor Hernán González Osorio, quien también estuvo largo tiempo detenido en Villa Grimaldi, señala que el nombre de Manuel Edgardo Cortez Joo apareció en una lista de 59 chilenos presuntamente muertos, heridos o evadidos en enfrentamientos con servicios de seguridad argentinos, la cual se dio conocer el 24 de julio de 1975 en todos los medios de prensa nacionales. “Dicha nómina provenía de la publicación brasileña `O Día´ y del semanario bonaerense `Lea´ […]. Respecto de ambas publicaciones las autoridades nacionales le restaron toda credibilidad”.

Anterior a esta causa, existe un causa judicial previa sobre estos mismos hechos y a la cual se hace referencia en la sentencia. Se trata del Recurso de Amparo de fecha 17 de febrero de 1975, interpuesto por la madre de la víctima, Luisa Faustina Joo Joo. Allí, la madre relata que el 11 de febrero de 1975 su casa, ubicada en San Joaquín Nº 2030, departamento 7 de la población Jorge Alessandri, fue allanada por cinco individuos de civil armados, quienes se identificaron como miembros del Servicio de Inteligencia Militar. El objetivo era, al parecer, la búsqueda de fotografías recientes de su hijo Manuel Edgardo Cortez Joo. No obstante, en su momento dicho recurso fue rechazado, enviándose así los antecedentes al 4° Juzgado del Crimen del Departamento Pedro Aguirre Cerda, tras lo cual se instruye un proceso bajo el rol N° 9.772 agregándose una serie de documentos que sirven de base al tribunal para tener por acreditados los hechos de la presente causa.

Entre los elementos probatorios está el documento emanado de la Vicaría de la Solidaridad que incluye un relato resumen de detenidos de Villa Grimaldi en el período de 14 de febrero de 1975 a abril de 1976, en que bajo el numeral 11 aparece mencionado “Cortez Joo, Manuel Edgardo” (considerando 1° letra ññ).

El primer acusado como autor del delito de secuestro calificado en esta causa fue Miguel Krassnoff Martchenko, Teniente de Ejército a la fecha de los hechos. De la información contenida en la sentencia son posibles de establecer los hechos relativos a la detención y posterior desaparición de Manuel Cortéz Joo, relatados anteriormente; así como que en el centro clandestino conocido como “Villa Grimaldi o cuartel “Terranova” (a donde fue llevado la víctima y en donde se le pierde la pista), el oficial Miguel Krassnoff Martchenko era analista y jefe de grupos operativos. En su calidad de jefe de dichos grupos operativos, recibía informes del funcionamiento de los grupos operativos encargados de la represión del MIR.

En efecto, y con el objeto de tener por probada la participación del acusado Miguel Krassnoff Martchenko en calidad de autor, el tribunal tuvo en especial consideración varios elementos probatorios como, por ejemplo, los testimonios de numerosos detenidos en “Villa Grimaldi” los cuales, en general, señalan que para el año 1975, el acusado Krassnoff Martchenko, detentaba una de las jefaturas de los grupos operativos de dicho centro de detención, época que coincide con aquella durante la cual estuvo detenido allí Manuel Cortéz Joo. Entre estos testimonios encontramos los de Hugo Ernesto Salinas Farfán, Gladys Nélida Díaz Armijo, Francisco Hernán Plaza Tapia, Marcia Alejandra Evelyn Merino, María Alicia Uribe Gómez y Luz Arce Sandoval [estas tres últimas fueron víctimas que tras “quebrarse” durante la tortura, se transformaron en informantes de la DINA].

Del mismo modo, otro elemento de prueba fue la atestación de Edwin Patricio Bustos Streeter, quien declara haber sido secuestrado el 10 de septiembre de 1975 y llevado a “Villa Grimaldi”, lugar en donde fue golpeado en ambos oídos por Miguel Krassnoff, tortura conocida como “el teléfono”. Este ex prisionero y testigo, declarará también, en otro considerando, que fue torturado con otros métodos por los acusados Basclay Zapata y Osvaldo Romo.

Por último, la participación de Miguel Krassnoff en este caso pudo ser determinada gracias a los propios testimonios de agentes que pertenecieron a la DINA y que lo mencionan como jefe de uno de los grupos operativos durante aquel año 1975. Entre estos testimonios figuran los de Eugenio Jesús Fieldhouse Chávez, José Avelino Yévenes Vergara, José Abel Aravena Ruiz, Heriberto del Carmen Acevedo, Teresa del Carmen Osorio Navarro, Pedro Octavio Espinoza Bravo.

Un segundo acusado, también como autor del delito de secuestro en esta causa, fue el entonces Mayor de Ejército, Marcelo Luis Manuel Moren Brito. Del mismo modo que para el acusado Krassnoff Martchenko, de la información contenida en la sentencia son posibles de establecer los mismo hechos relativos a la detención y posterior desaparición de Manuel Cortéz Joo, relatados aquí anteriormente. Además, en relación a la participación de Moren Brito, se pudo establecer el hecho de que él, en la época de los sucesos, se desempeñaba como jefe de cuartel de la “Villa Grimaldi”, lugar en donde estuvo detenida la víctima y en dónde fue visto por última vez con vida.

Para efectos de tener por probada la participación del acusado Moren Brito en calidad de autor del delito de secuestro, el tribunal consideró, entre otros, los propios dichos del acusado, quien reconoce haber asumido el mando de “Villa Grimaldi” desde marzo o abril de 1975, hasta fines del mismo año. No obstante, su antecesor, Pedro Espinoza [brigadier de Ejército, miembro de la DINA y segundo al mando de ésta después de Manuel Contreras], señala que fue en febrero de ese año cuando le entregó el mando.

Del mismo modo, los testimonios de las personas que estuvieron detenidas en “Villa Grimaldi” y que aseveran que Manuel Edgardo Cortez Joo estuvo detenido en dicho lugar, además de proporcionar los nombres de los agentes de la DINA que allí trabajaban, agregan que Moren Brito se desempeñaba como jefe del mismo cuartel. Entre estos testimonios figuran los de Amelia Odette Negrón Larré, Gabriela del Carmen Wenger Meza, Hugo Ernesto Salinas Farfán, Juan Patricio Negrón Larré, Gladys Nélida Díaz Armijo, Nubia Betsie de Lourdes Becker Eguiluz, Samuel Enrique Fuenzalida Devia y Francisco Hernán Plaza Tapia.

A los testimonios de los sobrevivientes, se suman los testimonios de los propios agentes de la DINA, quienes confirman la existencia y el funcionamiento de grupos operativos como el denominado “Grupo Halcón”, cuyo jefe era Miguel Krassnoff. Entre estas declaraciones se encuentran las de Eugenio Jesús Fieldhouse Chávez, José Avelino Yévenes Vergara, Julio José Hoyos Zegarra.

También fue acusado como autor del mismo delito de secuestro, Osvaldo Enrique Romo Mena, quien actuaba colaborando con la DINA como informante civil. En su caso, de la sentencia se puede desprender que, entre el grupo de agentes de la DINA que detuvo a Cortéz Joo en la vía pública, se encontraba Romo Mena.

Para efectos de tener por probada su participación en calidad de autor de secuestro, se tuvo en consideración la versión del ex detenido Hugo Ernesto Salinas Farfán. Éste señala que en 1975 pertenecía al MIR y que estuvo detenido en “Villa Grimaldi”. Que mientras estuvo detenido allí, el día 23 de febrero de 1975, y mientras era llevado al baño, se quitó las vendas de los ojos y pudo ver a Cortez Joo. Agrega que lo vio por última vez el 27 ó 28 de febrero. Afirma también en su testimonio que este centro de detención estaba a cargo de Marcelo Moren Brito (“Ronco o Coronta), Miguel Krassnoff (“Capitán Miguel”), Fernando Lauriani (“Teniente Pablo”) y Osvaldo Romo. Éste último era quien ejecutaba las órdenes de sus jefes, y que “era inconfundible, tenía fama de torturador”.

Otro elemento de prueba de la participación de Romo Mena como colaborador de la DINA en prácticas de secuestros y torturas, es la atestación del ya citado ex prisionero, Edwin Patricio Bustos Streeter. Bustos Steeter dice haber sido secuestrado el 10 de septiembre de 1975 y llevado a “Villa Grimaldi”. Agrega que “luego, vendado, lo condujeron hasta `La Torre´ en que Basclay Zapata, Osvaldo Romo y otros lo desnudaron, lo amarraron de pies y manos y lo colgaron de una cañería con la cabeza hacia abajo, tortura conocida como `pau arara´, aplicándole electricidad en los genitales, garganta, oídos y otros lugares del cuerpo”.

Del mismo modo, la atestación de la ex detenida Gladys Nélida Díaz Armijo, quien fue detenida el 20 de febrero de 1975 y llevada hasta “Villa Grimaldi”, constituyó un elemento de prueba para el tribunal. Según afirma, al día siguiente de ser aprehendida, un detenido de la celda contigua a la suya reconoció su voz porque ella se negaba a comer y éste la llamó por su nombre. De este modo, ella advirtió, “por su voz gruesa, que se trataba de un antiguo amigo”. Se trataba de la víctima, Manuel Edgardo Cortez Joo, quien tenía por sobrenombre “El Chino”. En otra ocasión él mismo le contó que fue detenido en una casa por un grupo encabezado por el “Guatón Romo” [Osvaldo Romo Mena] y por el “Troglo” [Basclay Zapata Reyes].

También la declaración de la ex detenida, Nubia Betsie de Lourdes Becker Eguiluz, confirma la participación de Osvaldo Romo en este caso. Nubia Becker declara haber sido detenida el 10 de enero de 1975 por miembros de la Dina, entre ellos Romo y Zapata, siendo llevada más tarde a “Villa Grimaldi”. Afirma que en una ocasión vio llegar una camioneta en la cual venían Manuel Cortez Joo y Hugo Ríos Videla, quienes eran conducidos por el “Guatón Romo” y otros acompañantes.

En una declaración prestada el 6 de noviembre de 1990 ante la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, en la ciudad de Hamburgo, Alemania, y de la cual se presentó una fotocopia ante el tribunal; Samuel Enrique Fuenzalida Devia declara que fue funcionario de la DINA entre diciembre de 1973 y abril de 1975. Señala allí además que, a todos los detenidos de “Villa Grimaldi” “que pasaban por `La Torre´ los mataban”. Agrega que “El Chino Joo” fue detenido a fines de 1974.

Por último, fue considerado también como elemento probatorio el testimonio del ex conscripto, Jorge Luis Venegas Silva. En él afirma que por aquella época era conscripto y que en esas circunstancias lo destinaron a hacer guardia en “Villa Grimaldi”. Allí conoció a Osvaldo Romo como agente operativo, quien trabajaba en el grupo de Basclay Zapata, que también era operativo. Agrega que vio llegar a Romo con detenidos a este centro de detención.

Del mismo modo, fue acusado como autor del delito de secuestro el por entonces Mayor de Ejército, Rolf Gonzalo Wenderoth Pozo. En relación a este acusado, además de la referencia a su participación que existe en los hechos probados, de la sentencia es posible establecer que, como ya se dijo más atrás, él era jefe de la Plana Mayor de “Villa Grimaldi”, además de tener bajo su control el área logística, la cual estaba relacionada con la alimentación tanto del personal del Cuartel como la de los detenidos. Sus labores comprendían la elaboración de las listas de aprehendidos por los distintos grupos operativos, a los cuales se les asignaba un número para los efectos de pasarles lista. En su calidad de jefe de la Plana Mayor, Wenderoth Pozo “tomaba conocimiento desde el momento de la detención de los aprehendidos, pues se le entregaba las nóminas de ellos dos veces por semana, les asignaba un número y procesaba las declamaciones que se enviaban al cuartel general, hasta de las órdenes relativas al destino de los detenidos, incluso con las palabras claves `Puerto Montt´ o `Moneda´”. Además se desempeñaba como jefe de la brigada “Caupolicán” , dedicada especialmente a reprimir al MIR.

Para efectos de tener probada la participación del acusado Wenderoth Pozo en calidad de autor de secuestro, se consideró la declaración de Pedro Espinoza Bravo. Espinoza admite allí que desde octubre de 1974 estuvo a cargo de la Subdirección de Inteligencia Interior en el cuartel general de la DINA. Reconoce también haber estado al mando del cuartel “Terranova Villa Grimaldi”, en el cual funcionaba la Brigada “Caupolicán”, destinada a la búsqueda de información, armamento y personas del MIR. Agregaba que dicha brigada estaba compuesta por diferentes grupos como “Halcón”, “Tucán” y “Vampiro”. Agrega en su declaración que el mismo designó a Rolf Wenderoth Pozo “como miembro de la plana mayor y recibía toda la información de los grupos que funcionaban en `Terranova´”.

Del mismo modo, un parte del Departamento V de Investigaciones, el Nº 112, corrobora la identidad de 58 agentes de la DINA que trabajaron en “Villa Grimaldi”. Entre ellos, figuran Marcelo Moren Brito, Miguel Krassnoff Martchenko, Rolf Wenderoth Pozo y Basclay Zapata Reyes. Se concluye por medio de este documento que Cortez Joo permaneció detenido en “Villa Grimaldi” desde el 14 al 28 de febrero de 1975. También la atestación de Marcia Alejandra Evelyn Merino Vega [alias la “Flaca Alejandra”. Ex miembro del MIR que, tras haber estado detenida y ser sometida a tortura, se convierte en agente de la DINA y en una de sus colaboradoras más activas reconociendo y delatando a sus ex compañeros de militancia], quien siendo militante del MIR fue detenida el 1 de mayo de 1974. En la ciudad de Santiago, fue conducida al cuartel de la DINA conocido como “Londres 38”, en donde fue interrogada y torturada por Osvaldo Romo. Más tarde, como parte de su labor de colaboración con los aparatos represivos, comienza a entregar información a Rolf Wenderoth, quien era el jefe de la plana mayor de la brigada “Caupolicán”.

El último acusado en esta causa –también como autor del delito de secuestro- fue el entonces cabo de Ejército Basclay Humberto Zapata Reyes, quien era por esos años Cabo del mismo. En su caso, de la sentencia se desprende que conducía el vehículo que trasladó a Manuel Cortéz Joo a “Villa Grimaldi”. Según los antecedentes del proceso, las labores de Basclay Zapata habrían consistido en “privar ilegítimamente de libertad a una persona para apremiarla, con las torturas relatadas por otros detenidos de `Villa Grimaldi´ y reconocidas por los propios agentes de la DINA, a fin de que revelare el nombre de otros militantes del MIR, para ser aprehendidos”. Su participación como autor se tuvo por probada, entre otros elementos, en base a la  versión del sobreviviente, Hugo Ernesto Salinas Farfán. Hugo Salinas afirma haber estado detenido el 23 de febrero de 1975 en “Villa Grimaldi” y que, al ser llevado al baño, pudo ver a Cortez Joo. Además, afirma haber sido su vecino de celda y que lo vio por última vez el 27 ó 28 de febrero de ese año. Cuenta que, al día siguiente de su detención, lo llevaron a una oficina en que Osvaldo Romo y Basclay Zapata le preguntaron por otros compañeros, entre ellos Manuel Cortez Joo, el “Chico Emiliano” y José Luis, “El Peque”. Más tarde, a mediados de febrero de 1975 cayeron detenidas 4 personas, heridas a bala, las que fueron llevadas a Villa Grimaldi. Entre ellas, Manuel Cortez Joo.

Como antecedente previo respecto de los mismos hechos que se investigan en esta causa, se encuentra el Recurso de Amparo rol No 249-75 interpuesto por la madre de la víctima, Luisa Faustina Joo Joo. También fue clave el testimonio de Gabriela del Carmen Wenger Meza, cónyuge de la víctima, Manuel Edgardo Cortez. Allí, su esposa, afirma que Manuel Cortéz Joo salió de su domicilio el 14 de febrero de 1975, sin regresar. Días más tarde, el día 16 de febrero se presentaron tres individuos en su domicilio diciendo ser de la DINA. Éstos le contaron que su cónyuge estaba detenido, por lo cual ella debía llevarle ropa. De este modo, fue vendada en los ojos y llevada en un vehículo hasta “Villa Grimaldi”. Una vez allí, otros detenidos le preguntaron su nombre y al decirlo le contaron que su marido también estaba detenido en una celda de castigo llamada “La Torre”. Agrega que un día lo escuchó hablar cuando un guardia le preguntó el nombre. En otra oportunidad, ella pidió al guardia al que llamaban “el Sargento” que le permitiera verlo y que éste accedió quitándole la venda. Entonces lo pudo ver vistiendo la misma ropa que cuando fue detenido. En otra ocasión lo vio arrastrando grilletes. Sin embargo, ella sería trasladada más tarde a “Cuatro Alamos” y “Tres Alamos”, saliendo finalmente en libertad el 23 ó 26 de abril de 1975. En ese lugar otras detenidas, Patricia Zúñiga y Rosa Ester Lizana, le contaron que su marido había estado efectivamente en “Villa Grimaldi hasta el 26 de febrero, fecha en que, con otros detenidos, fue trasladado a un lugar desconocido.

Asimismo, los testimonios –por mencionar sólo algunos- de Eugenio Jesús Fieldhouse Chávez, José Avelino Yévenes Vergara, José Abel Aravena Ruiz, Ciro Torré Sáez, María Gabriela Ordenes Montecinos, Teresa del Carmen Osorio Navarro, Jaime Orlando Rubilar Ocampo, Ricardo Víctor Lawrence Mires; todos ellos antiguos miembros de la DINA durante el tiempo de funcionamiento de “Villa Grimaldi”. Éstos se refieren, en general, al funcionamiento del centro y de los grupos operativos que se encargaban de la detención y traslado de las víctimas a los diversos centros de detención. Estos testimonios también se refieren a la participación de los acusados en las detenciones, torturas y desapariciones de las víctimas.

En la sentencia de apelación, no hubo cambios en los hechos probados por la sentencia de primera instancia. La sentencia de la Corte Suprema, en tanto, se limita a confirmar los argumentos utilizados por el tribunal de primera instancia en cuanto a la determinación de los hechos y la participación, pero introduce cambios en relación con los marcos normativos aplicados en primera instancia, quedando de esta forma condenados Miguel Krassnoff Martchenko, Marcelo Luis Manuel Moren Brito, Osvaldo Enrique Romo Mena, Rolf Gonzalo Wenderoth Pozo; todos ellos como coautores del delito de secuestro calificado en contra de Manuel Cortéz Joo, a la pena de cinco años y un día. También lo fue Basclay Humberto Zapata Reyes, con una pena menor que el resto, como coautor del delito de secuestro calificado en contra de Manuel Cortéz Joo, a la pena de tres años y un día.