Relato basado en la sentencia de primera instancia dictada por el Ministro de fuero Alejandro Solís, confirmada con modificaciones por la Corte Suprema en 2009.

Sergio Pérez Molina y Lumi Videla

Lumi Videla Moya era militante del MIR y tenía un cargo directivo en el Comité Central de dicha organización. El día sábado 21 de septiembre de 1974, en el sector de Gran Avenida, se encontraba esperando locomoción colectiva cuando fue reconocida por la colaboradora de la DINA Marcia Merino Vega, quien circulaba por el sector en una patrulla junto a otros agentes de la DINA, todos comandados por Osvaldo Romo. Luego de su detención, fue trasladada hasta el centro clandestino de la DINA conocido como “José Domingo Cañas” o “Cuartel Ollagüe”, ubicado en la calle José Domingo Cañas. En ese lugar fue vista por numerosos testigos, como lo acreditan los testimonios de Sonia del Carmen Acuña Chandía, Gastón Lorenzo Muñoz Briones, Félix Edmundo Lebrecht Díaz-Pinto, Viviana Uribe, Elena Uribe Tamblay, Patricio Rubén Paniagua Giannini y Marieta de las Mercedes Saavedra Arellano (considerandos 1º, 5º, 7º, 9º, 10º, 14º). Al día siguiente, el 22 de septiembre, es también detenida por agentes de la DINA, su cónyuge, Sergio Pérez Molina, en momentos que llegaba a su domicilio ubicado en la calle Tocornal. Pérez Molina era estudiante de pedagogía y dirigente del MIR. Los agentes lo estaban esperando en una ratonera” [en la jerga de los aprehensores describía una suerte de “trampa” que obligaba a los moradores de una vivienda a aparentar una vida normal para que de este modo él o los perseguidos llegaran a ella desprevenidos y fueran aprehendidos, sin advertir previamente la presencia de los agentes]. Luego de su detención, fue  trasladado a “José Domingo Cañas”. Según la declaración de testigos, el fin  de esta operación era obtener información sobre el paradero de Miguel Henríquez, razón por la cual se ensañaron -particularmente en su caso- en la aplicación de torturas con electricidad y hasta con el paso de una camioneta sobre su cuerpo. También sus testículos fueron triturados. El día 26 o 27 de septiembre y en consideración al estado agónico en que se encontraba, fue sacado desde ese recinto, desapareciendo de este modo y sin que a la fecha se haya vuelto a tener noticia alguna de su paradero. No registra entradas o salidas del país, así como tampoco consta su defunción en los registros correspondientes. Estos hechos se enmarcan dentro de un patrón similar a los ocurridos durante aquella época, los cuales se iniciaban mediante el seguimiento y vigilancia de la víctima hasta terminar en un secuestro violento

Más tarde, el día 3 de noviembre de 1974 en horas de la noche y tras una confusa situación, su cónyuge, Lumi Videla, fue conducida a la sala de torturas en donde se le aplicó una vez todo tipo de tormentos, a raíz de los cuales murió. Un poco después, en la madrugada del 04 de noviembre, el cadáver de Lumi Videla, con evidentes huellas de castigo físico, fue arrojado al antejardín del edificio que ocupaba la Embajada de Italia en Chile, ubicada en la calle Miguel Claro 1359, comuna de Providencia. La DINA trató de encubrir el crimen simulando un homicidio “entre marxistas, sugiriendo que la víctima habría muerto tras una orgía que habrían tenido los asilados políticos refugiados allí esperando salir del país tras el golpe. Según el informe de autopsia la causa de la muerte fue un “estado asfíctico” o sofocación, provocada probablemente por obstrucción de la boca y nariz, “lo que guarda armonía y concordancia con el relato de los testigos que refieren como uno de los métodos de tortura el llamado “submarino seco”, consistente en la introducción de la cabeza de la víctima en una especie de funda, impidiéndole respirar” (considerando 3°).

En la sentencia consta que por medio de las pruebas, constituidas éstas por testimonios, pericias, documentos y presunciones judiciales, fueron acreditados legal y fehacientemente los hechos anteriormente esbozados, así como la conformación del inmueble que funcionó como centro de detención clandestino de la DINA, conocido como “José Domingo Cañas” o “Cuartel Ollagüe”. Éste correspondía a una casa de un piso, con jardín en la entrada y rodeada de una reja. A la derecha había un garaje, lugar en el que eran recibidas los detenidos. Luego, en el interior, había un patio por el cual era posible comunicarse con un edificio contiguo de tres pisos. También consta que el lugar fue empleado como recinto secreto de detención y de torturas entre, aproximadamente, agosto y noviembre de 1974; así como también el hecho de que fuera un local de transición, empleado desde el fin del funcionamiento del recinto de “Londres Nº38” y hasta comienzos de la instalación del de “Villa Grimaldi”.

Del mismo modo, se pudo acreditar que en “José Domingo Cañas” se mantuvo una gran cantidad de detenidos, los cuales eran interrogados y torturados. Durante su permanencia en dicho lugar los detenidos tenían en todo momento los ojos vendados, además de estar amarrados o encadenados, privados de alimentos, así como de agua y de sueño. Al interior de la vivienda existían dos recintos principales destinados a la reclusión: una pieza común, relativamente amplia, y un lugar llamado “el hoyo”. Aparentemente, éste último se trataba de una despensa sin ventanas ni ventilación, de 1m x 2 m aproximadamente y en donde se llegó a tener, simultáneamente, hasta más de diez detenidos en condiciones de extremo hacinamiento. El tiempo de permanencia en este lugar era variable: podían ser días, semanas o hasta meses. Entre el tipo de torturas que mencionan los testimonios de los detenidos que pasaron por allí se encuentran: golpes de puños y pies en todo el cuerpo, golpes con laques o “tontos de goma y culatazos, descargas eléctricas en la “parrilla”, vejaciones sexuales, simulacros de fusilamientos, el submarino “húmedo y “seco”, quemaduras. Del mismo modo se practicó la introducción de objetos por el ano, colgamientos y torturas psicológicas. También eran obligados a presenciar las torturas de otros detenidos.

Para esta caso existen dos referencias a causas judicial previas. La primera, el homicidio de Lumi Videla Moya fue investigado en la causa rol N° 130.923 del Tercer Juzgado del Crimen de Santiago, en que se dictó sobreseimiento definitivo. La segunda, una referencia a la causa rol N° 781-04 del Segundo Juzgado Militar de Santiago instruida por detención arbitraria de Sergio Pérez Molina y otros.

En relación a los hechos probados para cada acusado, para el caso de Juan Manuel Guillermo Contreras Sepúlveda, Coronel del Ejército, el tribunal no identifica en un considerando los hechos en los cuales se sustenta su participación. Sin embargo, de la información contenida en la sentencia es posible establecer que pudo dar por acreditada su participación en calidad de autor de los delitos de secuestro calificado perpetrado en la persona de Sergio Pérez  Molina y de homicidio calificado cometido en la persona de Lumi Videla Moya, toda vez que, en su condición de Director General de una institución militar y jerarquizada, como lo era la Dirección de Inteligencia Nacional, actuó concertadamente con los agentes del Estado que participaron en la detención y posterior privación de libertad de Sergio Contreras y Lumi Videla, la cual perdió la vida en en el cuartel de la DINA, denominado “Villa Grimaldi”, atendido que esos agentes, por la disciplina rígida a que estaban obligados, debieron contar con la orden o su autorización para proceder a desarrollar esas acciones, las que se concentraron en el cuartel sometido a su mando.

En relación al acusado Cristoph Georg Paul Willeke Floel, Teniente del Ejército, el tribunal tampoco identifica en un considerando los hechos en los cuales se sustenta su participación. Sin embargo, de la información contenida en la sentencia es posible establecer que se encuentra acreditada su participación en calidad de autor del delito de homicidio calificado, perpetrado en la persona de Lumi Videla Moya, por su acción inmediata y directa en el delito que se le atribuye. Ello ya que, como refieren numerosos testimonios en el proceso, el día 3 de noviembre de 1974 en horas de la noche, y tras una confusa situación, Lumi Videla fue conducida a la sala de torturas en la cual estaba presente Cristoph Willeke. Allí se le aplicaron nuevamente todo tipo de tormentos, a raíz de los cuales murió. En la madrugada del 4 de noviembre de 1974, el cadáver de Lumi Videla, con evidentes huellas de castigo físico, fue arrojado por agentes de la DINA entre los cuales se encontraba Cristoph Willeke, al antejardín del edificio que ocupaba la Embajada de Italia en Chile en calle Miguel Claro N°1359, comuna de Providencia.

En relación al acusado Francisco Maximiliano Ferrer Lima, Teniente del Ejército, el tribunal determinó que: “(…) en consecuencia, debe estimarse legalmente acreditada la participación del acusado Francisco Maximiliano Ferrer Lima, en calidad de autor del delito de homicidio calificado perpetrado en la persona de Lumi Videla Moya, al tenor del artículo 15 N°1 del Código del Ramo, puesto que fue quien recibió a la secuestrada  el primer día de su detención, procedió a su interrogatorio durante más de seis horas (testimonio de  León Gómez Araneda), produciéndose las torturas que relatan los restantes detenidos y, finalmente, a la fecha de la muerte de la víctima, 2 de noviembre de 1974, se desempeñaba como Jefe del recinto de reclusión de  José Domingo Cañas” (considerando 15°).

En relación a los hechos probados para el caso del acusado como autor, Marcelo Luis Moren Brito, Mayor del Ejército, el tribunal estimó que “es dable concluir que Marcelo Luis Moren Brito, uno de los Oficiales de la DINA que ejercieron mando en el recinto de reclusión de José Domingo Cañas y, especialmente, porque era el máximo Jefe de la Brigada Caupolicán, encargada de reprimir a las personas vinculadas al Movimiento de Izquierda Revolucionaria, con mayor razón a una dirigente del Comité Central de ese grupo, no pudo estar al margen de la decisión de torturarla, para obtener información”. Aquí se cita el testimonio de los testigos, León Gómez Araneda y Osvaldo Romo, quienes aseveran que, “al comienzo aquella parecía estar dispuesta a colaborar con sus aprehensores, lo que no hizo, por lo cual aquellos, finalmente, le causaron la muerte en una sesión de tortura. Por lo anterior, debe estimarse, legal y fehacientemente, acreditada la participación del acusado Marcelo Luis Moren Brito, de conformidad con lo que dispone el artículo 15 N°1 del Código Penal, en calidad de autor del delito de homicidio calificado cometido en la persona de Lumi Videla Moya” (considerando 18°).

Sobre el acusado como autor, Miguel Krassnoff Martchenko, Teniente del Ejército, el tribunal también sostiene que su participación queda acreditada para los delitos de secuestro calificado perpetrado en la persona de Sergio Pérez Molina y de homicidio calificado cometido en la persona de Lumi Videla Moya, puesto que “fue uno de los Oficiales de la DINA que ejercieron mando en el recinto de reclusión de José Domingo Cañas y, principalmente, por ser el Jefe de la Brigada Halcón, unidad operativa de la DINA que estaba destinada a la represión de los miembros del MIR” (considerando 21°).

En relación al acusado como autor, Ciro Ernesto Torré Sáez, Oficial de Carabineros, del mismo modo que en los casos anteriores, el tribunal juzga que el mérito de los testimonios analizados, permiten estimar como legalmente acreditada su participación en calidad de autor del delito de secuestro calificado de Sergio Pérez Molina. Ello debido a que, efectivamente, durante la aprehensión de este último, el 22 de septiembre de 1974, ejercía funciones en el recinto de reclusión de José Domingo Cañas, como finalmente también él mismo lo ha reconocido. Además, todos los testigos concuerdan en que él era Jefe del cuartel. En cambio, respecto del homicidio de Lumi Videla, si bien se desempeñaba en esa misma calidad durante la aprehensión de aquella, el 21 de septiembre de 1974, no resulta acreditado que en el  homicidio calificado perpetrado en la persona de la misma víctima el 3 de noviembre del mismo año hubiera  participado en calidad de autor, ni tampoco que hubiera cooperado a la “ejecución del hecho”, puesto que en esa fecha ya había sido reemplazado en su calidad de Jefe del recinto de reclusión, por Francisco Ferrer Lima (según lo manifestaron en el proceso tanto Marcia Merino como Luz Arce). En consecuencia, “de conformidad con lo que establece el artículo 456 bis del Código de Procedimiento Penal, debe absolvérsele del cargo que se le atribuye en la acusación de oficio y en las adhesiones a la misma” (considerando 24°).


Por último, y en relación al acusado de cómplice, Basclay Humberto Zapata Reyes, Cabo del Ejército, el tribunal dio por legalmente acreditada su participación en calidad de cómplice del delito de homicidio calificado perpetrado en la persona de Lumi Videla Moya, puesto que, como lo reconoce y lo corrobora Osvaldo Romo, colaboró en las maniobras destinadas a la aprehensión de Lumi Videla, esto es, “cooperó a la ejecución del hecho por actos anteriores”, al tenor del artículo 16 del Código Penal, “modificándose, de esta manera, la participación de autor que se le atribuye en la acusación de oficio” (considerando 27°)

Finalmente, por esta causa fueron condenados los siguiente acusados:

Juan Manuel Guillermo Contreras Sepúlveda y Miguel Krassnoff Martchenko, cada uno, a la pena de cinco años de presidio por su participación en calidad de autor del delito de secuestro calificado de Sergio Pérez Molina, perpetrado a contar del 22 de septiembre de 1974.

Ciro Ernesto Torré Sáez, condenado a la pena de cinco años de presidio por su participación en calidad de autor del delito de secuestro calificado de Sergio Pérez Molina, perpetrado a contar del 22 de septiembre de 1974.

Cristoph Georg Paul Willeke Floel, Francisco Maximiliano Ferrer Lima y Marcelo Luis Moren Brito, condenados, cada uno, a la pena de diez años y un día de presidio por sus participaciones en calidad de autores del delito de  homicidio calificado cometido en la persona de Lumi Videla Moya el 03 de noviembre de 1974.

Basclay Humberto Zapata Reyes, condenado a la pena de cinco años y un día por su participación en calidad de cómplice del delito de homicidio calificado cometido en la persona de Lumi Videla Moya el 03 de noviembre de 1974.